Antes de empezar a hablar sobre el bullying, Emilio nos dijo que teníamos que entender la diferencia entre bullying y violencia entre iguales. La diferencia es que solo se puede hablar de bullying cuando el acoso escolar dura alrededor de seis meses, si no se llega hasta ese limite, estaremos hablando de violencia entre iguales.
Le preguntamos también sobre si había muchos casos en nuestro centro de este tipo de acoso y nos respondió que es difícil que el profesorado pueda saberlo. Mejor pueden saberlo los propios alumnos, tanto si lo ven como si lo sufren, ya que los niños nunca van a pedir ayuda ni a contarlo, debido a las amenazas.
En ese tipo de violencia hay tres protagonistas: el acosador, el acosado y los testigos. Estos últimos presencian día a día como maltratan (psicológica, física, o verbalmente) a un compañero y no son capaces de contar lo que está ocurriendo. Esto sucede por miedo, porque temes que si te juntas con el acosado o te ven hablando con el, a tí te suceda lo mismo.
En ese tipo de violencia hay tres protagonistas: el acosador, el acosado y los testigos. Estos últimos presencian día a día como maltratan (psicológica, física, o verbalmente) a un compañero y no son capaces de contar lo que está ocurriendo. Esto sucede por miedo, porque temes que si te juntas con el acosado o te ven hablando con el, a tí te suceda lo mismo.
Los niños de estas edades tienen muy poca capacidad de empatía, pero a mi modo de ver eso no es excusa para no ayudar a un compañero.
El proceso es largo, el acosado al principio trata de defenderse como puede, con sus valores, o simplemente pasando del tema, hasta que llega un momento en que se da cuenta de que sus recursos no sirven de nada para poder hacer frente al acosador y entonces es cuando empieza a perder seguridad en si mismo, entra en depresión e incluso, en algunos casos, llega al suicidio.
Yo puedo llegar a entender que a esas edades los niños tengan poca capacidad de empatía, pero pienso que tendrían que ser los compañeros, los que ven lo que está pasando, los que pidan ayuda.
Estamos en una época en que los niños empiezan a ser violentos muy pronto. Yo veo día a día sucesos que me quitan las ganas de dedicarme a la educación infantil y en más de una ocasión he dicho algo a algún niño que estaba metiéndose con otro... No puedo soportarlo.
