Con una elegancia y un
respeto enorme, Raquel Soto Escandón pedía en el
artículo que escribió aquí, en “De puertas
adentro”, en diciembre del 2010, que el espacio del llamado “Jardín
de Europa” se reintegrase al uso de los alumnos del centro.
Han pasado más de dos años desde entonces, pero parece que
hoy se abre alguna esperanza de que la lógica de aquella petición acabe por imponerse.
La lógica
democrática se quebró en los últimos años
de la dirección de Daniel, cuando éste se empeñó
en ser el más adelantado experimentador de los proyectos del
gobierno socialista (bilingüismo, PROA, Comenius, etc.). Él
fue el que imaginó esa extraña plantación de
árboles (entre los cuales, creanmé, hay un roble
americano), que en conjunción con un pedrusco y una placa alusiva, se
transformó en el Jardín de Europa. Su mano no tembló
cuando, tras una rimbombante inauguración (que permitió realizar, de paso, un pequeño ágape) se decidió
cerrar el espacio al uso de los chicos, interponiendo dos vallas y
una puerta que lo segregaba.
Desde entonces,
atendiendo a razones discutibles, como la de la protección del
crecimiento de los árboles o como la de la falta de profesores que
se encargasen del control de esa zona en los recreos, “el jardín”
se ha mantenido cerrado. Lo cierto es que, salvo Raquel y salvo el
anónimo autor de la protesta que ese mismo año
documentó Laura Cagigas en este blog (veasé la
fotografía del 20 de abril de 2011) y el comentario posterior
de Kevin Holanda, nadie se había quejado en público de ello,
pero con todo y con eso resultaba enormemente contradictorio que se
asumiese como zona de recreo la de los accesos asfaltados hacia el
aparcamiento, con todos los riesgos de seguridad que conlleva la
inevitable circulación de automóviles, y se prohibiese la
presencia de los alumnos en este otro territorio.
Ahora, otras razones de
seguridad aconsejan habilitar más puertas para el desalojo del
edificio. Tal vez porque una de las puertas a habilitar conduce a
este “Jardín de Europa” o tal vez por la sensibilidad que todo
buen director tiene ante las demandas justificadas de sus alumnos, la
dirección parece pensar hoy en reutilizar este espacio.
A mi parecer esta sería
una muy buena decisión. Con ello se corregiría uno de
los últimos residuos del autoritarismo de Daniel y se
evitaría, en caso de incendio, que situaciones traumáticas
del estilo de la reciente del Madrid-Arena se pudieran producir en el
IES Ría del Carmen.

