miércoles, 7 de julio de 2010

Nos vamos de vacaciones

Carlos Rodríguez Mayo
Nos vamos de vacaciones. Por delante dos largos meses. Tiempo para descansar y para pensar, también, en este blog.
Tenemos ya unos artículos y una historia que nos avala. Gracias a todos los que hemos escrito aquí, tenemos un nombre y una pequeña audiencia. Al blog le faltan colaboraciones de alumnos, profesores y padres, que incluyan, además, posturas de mas amplio espectro. Nos gustaría, por ejemplo, dar voz a los responsables (políticos, cargos directivos, etc.) a veces criticados y a veces defendidos. Tenemos que convencer de que somos realmente independientes, de que el único requisito para publicar aquí es el de añadir el nombre, el de identificarse. Se trata de hacer un servicio a la democracia, a la libertad de expresión. Se trata de defender el bien común y la verdad y de construir mejores ciudadanos.
Trabajaremos para que esto suceda, aunque no se nos remunere por ello y aunque hagamos más enemigos que amigos. Lo haremos porque es necesario. Lo haremos contando con vosotros. Ayudadnos a ser mejores.
Hasta el mes de septiembre.    

domingo, 27 de junio de 2010

Enhorabuena

Carlos Rodríguez Mayo
Los alumnos son siempre lo mejor de un instituto. Ellos representan la esperanza y con su esfuerzo justifican el servicio educativo. Nosotros, los profesores, no nos podemos quejar de ellos, todo lo contrario. Salvo excepción, nuestros alumnos están bien educados y suelen quedar bien cuando compiten con otros en igualdad de condiciones o cuando quedan encantados por alguna actividad, como el teatro. Al acabar este curso es necesario resaltar que los alumnos de 2º de bachillerato se han comportado en la prueba de selectividad, porque han aprobado el 100% de los presentados y porque algunos han obtenido calificaciones brillantes (como es el caso de Elsa y de Henar, que han superado el nueve de nota media).
Además, Henar ha conseguido uno de los primeros puestos en la olimpiada de Química y Alba Gutiérrez, de 4º de la ESO, ha vuelto a ganar el concurso literario on-line “crea tus textos”, que patrocina Coca-Cola (esperamos sus microrrelatos para publicarlos en este blog).
Para todos, mi enhorabuena y, para los que nos dejan, el deseo de que el camino elegido conduzca hacia una vida satisfactoria en lo personal y en lo profesional. Ánimo y adelante.

jueves, 17 de junio de 2010

La última semana

Carlos Rodríguez Mayo
Ya se ha acabado la última semana, la semana que media entre la tercera evaluación y las pruebas extraordinarias. Es la semana que resume todo un trimestre veraniego, porque resulta de la transformación de los antiguos exámenes de septiembre en las pruebas extraordinarias de junio.
Esta semana la inventaron los políticos del PSOE para no someterse a los dictados de la LOCE del PP. Sus partidarios tuvieron que defender la idea de que un alumno podía recuperar en siete días el aprendizaje que no había adquirido durante el resto del curso y expresaron su progresismo señalando que, de este modo, las familias pobres no tendrían que malgastar sus ahorros en capitalistas academias o en clases particulares. En esta semana corta, cada vez hay menos alumnos en las aulas, aunque la asistencia siga siendo obligatoria. En esta semana tonta, se hace la vista gorda sobre las faltas. En esta última semana ha llovido como nunca y ha subido la marea tan arriba que ha inundado la mitad del patio.
La larga experiencia de un mal no lo hace más soportable, pero uno se acostumbra a padecerlo... Y así se acaba el curso, un año más.

martes, 8 de junio de 2010

Bilingüismo, encuestas y madurez de los alumnos

Carlos Rodríguez Mayo
En relación con una reciente encuesta, realizada por iniciativa de mi departamento, entre los alumnos de 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato sobre el tema de la enseñanza bilingüe, un alto funcionario de la administración argumentó que los alumnos no tenían el nivel de madurez necesario para contestar a sus preguntas.
Pues bien, en la cuestión nº 17 de esa encuesta, por cierto voluntaria y anónima, se les preguntaba a los alumnos: ¿Qué aspectos, a tu parecer, deberían cambiarse en la enseñanza bilingüe?
Esta es la transcripción literal de la totalidad de las respuestas:
-En clase se debe hablar en inglés, pero lo que haya que estudiar hacerlo en español.
-Algunas de sus asignaturas y viajes al extranjero, como los intercambios.
-Matemáticas en inglés no me parece lo mejor para aprender el idioma.
-Podría haber libros tanto en inglés como en español para los alumnos de bilingüe.
-Exámenes en español. Cuando nos dan apuntes en inglés, traducirlo en clase y explicarlo en inglés, y si alguno no lo entiende, en español.
-Que Historia no fuera en inglés ni Tecnología.
-(Sólo deberían ser en inglés:) Asignaturas fáciles que no requieran estudio de teoría.
-Deben estar en el programa los alumnos con un nivel mínimo de inglés.
-Hay profesores que dan más valor a enseñar inglés que a enseñar su propia asignatura.
-Historia es demasiado difícil para darla en inglés y Tecnología también.
-Dar Sociales en inglés me parece un poco difícil. Son cosas complicadas como para darlas en otro idioma. Y como Sociales otras asignaturas como Ética.
-Dar clases TOTALMENTE EN INGLÉS, excepto cuando no se entienda algo.
-Algunos profesores que han impartido clases no saben inglés.
-El profesor debe primar la materia y no el inglés (si no sabe Historia, no puede dar clases)
-Se debería de organizar más el temario, es decir, aunque tengamos que aprender los tecnicismos de la asignatura, deberíamos de dar lo mismo que los no bilingües, ya que sino no damos todo.
De verdad, ¿creen ustedes que los alumnos encuestados no sabían de lo que estaban hablando?

viernes, 4 de junio de 2010

Todavía nos falta un desalojo

Carlos Rodríguez Mayo
Se hacía eco Valvanuz en su artículo del mes de mayo de que las sirenas de alarma para los simulacros de incendio tienden a provocar bromas variadas entre alumnos y profesores del Ría. Es público y notorio que en los otros centros del valle no se hacen desalojos o que, como máximo, se hace uno al año. En el Ría, sin embargo, el Señor Director ha llegado a la conclusión de que hacen falta tres. Desconocemos las razones que aconsejan un número tan exacto, lo que sí sabemos son los efectos negativos que se provocan.
El primero y más evidente es el de la interrupción de las horas de clase. El segundo es el de la invalidación de los exámenes que se estaban produciendo, lo que es una consecuencia de lo imprescindible del efecto sorpresa, que se asocia a cada simulacro. El tercero es el de la habituación, con lo que el ejercicio deja de considerarse algo excepcional para introducirse en la cotidianeidad de las aulas. De ello se deriva una respuesta lenta, con el peligro de que, en caso de siniestro real, se produzca una desgracia.
Del análisis y la reflexión de estos efectos resulta la idea de que un número excesivo de desalojos puede resultar contraproducente. El aumento de los efectivos de protección civil en nuestras administraciones públicas no debe conllevar una multiplicación irracional en el número de ejercicios de simulación, sino un trabajo más serio en su planificación y un mayor nivel de coordinación con sus actores: alumnos y profesores. El no realizar estas labores o el hacerlas a costa del horario escolar, que es el único que tenemos, es una muestra más del desprecio por un trabajo como el nuestro, el que realizamos al alimón alumnos y profesores, que sufre además de la competencia de excursiones, encuestas, evaluaciones externas, etc...
Alguien debería decir que ya está bien de desalojos y que aquí no cabe todo.

miércoles, 2 de junio de 2010

Más sobre el bilingüismo

Carlos Rodríguez Mayo
Me dicen que alguno de nuestros mejores alumnos del ciclo inicial de la ESO de nuestro Instituto ha perdido alguna de sus clases para hacer publicidad de la enseñanza bilingüe en los Colegios de Primaria de nuestra zona escolar. También he visto los anuncios que la Comunidad de Madrid produce para la promoción de lo mismo en su ámbito territorial. Se diría que este es el signo de los tiempos. Existe una demanda social y los partidos la satisfacen. Pues, ¡qué bien! ¿No?
Sin embargo, yo me pregunto: ¿Por qué no se publicita también nuestra enseñanza no bilingüe? ¿Quién ha evaluado esta enseñanza bilingüe de la que se tiende a contar maravillas? ¿Quién nos ha contado los efectos negativos de este modelo de bilingüismo, improvisado por mediocres, que enfrenta a los profesores y discrimina a los alumnos? ¿Por qué no se nos dice que con este modelo, aunque se aprenda un poco más de francés y de inglés, se aprende menos de todo lo demás? ¿Quién ha preguntado a los alumnos al repecto?
Pues sepan todos ustedes que sólo mi departamento, el de Geografía e Historia, ha intentado evaluar esta cuestión, y que de sus conclusiones no se deduce que lo mejor sea apostar por este mal simulacro de  bilingüsmo, sino todo lo contrario (vean los artículos de abril y mayo dedicados a este tema).
Por lo tanto, que dejen a los alumnos en sus clases, que para eso vienen al centro, y que dejen de hacer publicidad de cuestiones discutibles. Manipular a jóvenes, menores de edad, incluye una grave responsabilidad moral. Ojalá que en las clases de “Educación para la ciudadanía” se aborde esta cuestión y se condene a los manipuladores. Que no se vuelva a repetir.

Silencio

Carlos Rodríguez Mayo
Quedamos el mes pasado en que seguiríamos las informaciones al respecto de las bandas de Camargo, para valorar el comportamiento de cada cual. Tras la comunicación interna del Director al Claustro de Profesores, el desmentido del Delegado del Gobierno (no son bandas, son pandillas) y la campaña del CSIF por el reconocimiento de la autoridad pública del profesor: ¿Qué ha sucedido? ¿Alguna rectificación utilizando el derecho de réplica? ¿Alguna manifestación pública para devolver el buen nombre al Instituto?
-Nada: Silencio.
Como casi siempre, la gente ha comentado sin contar con una información fiable, asumiendo la manipulación interesada del Diario Montañés. Alguien dirá: Palabras que se lleva el viento... Sin embargo, yo digo: Prefiero la indignación del que defiende lo suyo, del que lucha contra lo que cree injusto, que el silencio vergonzante del que calla porque tiene otros intereses. ¿Acaso es mejor olvidarse del honor del Instituto? Alguien debería recordar que el nuestro es el más antiguo de los Institutos del valle, el heredero de la tradición de aquella Enseñanza Media de calidad que ha sustentado el desarrollo español en los últimos treinta años. Alguien debería evitar que nuestra Enseñanza Pública se siga degradando por esta política cerril, cuya piedra angular es el “aquí no pasa nada”, el “todo va bien, tranquilos” o el “seamos discretos, callad...” Alguien debería decir que en todos los sitios cuecen habas, que el nuestro no es un mal Centro Educativo y que hay datos (antiguos) que nos avalan, y así evitar que el antiguo Instituto de Camargo (hoy IES Ría del Carmen) sea rechazado y se vacíe.
Es con estos silencios clamorosos como se ha expulsado de nuestro Instituto a los profesores más experimentados, para hacer sitio a la clientela de los nuevos poderes, ligados a los “planes” promovidos por la administración. Es el silencio el que aumenta la indisciplina, mientras se reducen los programas y baja el nivel del aprendizaje de los alumnos. Es así como la enseñanza pública se desliza hacia la vulgaridad, hacia la falta de exigencia y de rigor y hacia la aceptación de una degradación inevitable. El silencio de los políticos, directores, profesores, AMPAS y alumnos ante lo que está pasando es elocuente: ¡Qué pena!

jueves, 27 de mayo de 2010

La otra emigración

Carlos Rodríguez Mayo
Además de los alumnos de 2º de bachillerato, también se van de la ría profesores muy antiguos, individuos de una especie en peligro de extinción que ha regado con su sudor diario, en la primera línea del aula, el límite de la marisma. Dos de ellos, Amalia y Alejandro, se marchan jubilados, o más bien jubilosos de llegar a los sesenta y de poder disfrutar de un privilegio que se acaba; los otros emprenden el vuelo a la busca de nuevos humedales: Roxana por razones que desconozco, Carlos López, empujado por aquellos compañeros que defienden las aguas sucias de este mal bilingüismo, sin corazón ni cabeza, y Miguel Ángel, presuponiendo que en su nuevo destino tendrá mejor aterrizaje. Todos tuvieron aquí su nicho ecológico y, cuando surgieron problemas, sintieron en sus propias carnes la política del silencio y el déficit de un apoyo necesario de los cargos directivos y de la Consejería de Educación. Todos, estoy seguro, hicieron su trabajo lo mejor que pudieron, formaron parte de nuestro paisaje, nos hablaron, nos enseñaron, nos animaron y aprendieron a acompasar su tiempo con las ruidosas bocinas del edificio. De entre ellos, además, Amalia y Carlos me ayudaron con su voz y con su voto. A todos los echaré de menos, pero a éstos, a los dos, me gustaría despedirles de una forma especial, aunque sólo se me ocurre repetir lo que ya saben: Que en su limpia trayectoria han demostrado que son mis amigos y que les quiero.

lunes, 24 de mayo de 2010

Tipex

Carlos Rodríguez Mayo
Nuestra ría es un lugar de paso, una encrucijada, un sitio en el que se pasan años antes de la gran migración. Lo sabemos, somos parte de la ría. Somos una marea incontenible, ese espécimen salado que se impregna de cañas y barro cada mañana y se retira a las dos y cuarto, normalmente en autobús. Vivimos como las sirenas, en el fronterizo paisaje entre el mar, el cielo y la tierra, sometidos al azar de los caprichos de nuestros múltiples destinos, que han cruzado sus trayectorias en este punto del mapa sin saber por qué ni para qué. Tenemos en común la lluvia y el sol de mayo, el frío de enero y febrero y este espacio construido en el que todos improvisamos sin guión. La ría mueve el caudal de nuestras almas al antojo de la luna y deja que cada cual ordene su pasado de manera distinta. Es por eso que el olvido pone tipex en mil frases diferentes de cada sector de memoria inútil, en las palabras sin uso y en las ideas sin cauce. Es por eso que unos se empeñan en conservar los tiempos felices y otros en cultivar la ira de los suspensos. Es por eso que hay quien piensa que aquí sólo hay amos y esclavos, depredadores y víctimas, mientras otros prefieren explicar lo sucedido por las leyes del amor y la nostalgia.
Entre tanto diverso rito, sin embargo, el tiempo que hemos vivido hará posible que nos reconozcamos en la entelequia del futuro. Si hemos trazado en común las líneas de la perspectiva y un punto de fuga al final, ese punto servirá. Mientras sigo debatiendo la penumbra de este lienzo interminable, muchos de vosotros partiréis... Os despido, haciendo esfuerzos por grabar mil desenlaces en esta flaca memoria, que ya sólo guarda lo que tiene algún significado; os despido desde el puente de la ría, que ve cómo la marea llena las aulas y luego las vacía; os despido disfrazado de madroño en la rotonda central, tras la palmera canaria y el pino castellano, que no sirven ni siquiera para quitar el polvo a las ruedas del último de los autobuses. No os quiero engañar. Más allá sé que hay algo diferente, que no será mejor ni peor. No os daré ningún consejo, salvo que cultivéis los brotes verdes, que tanto costó plantar, y que sigáis siendo buena gente. Recordad que todo cambia, pero también permanece, y que viven en la ría patos de muchos colores y garzas de blanco tipex, que acaban por ser tan blancas que al final desaparecen.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Se acerca el final de curso

Vanesa Lahera Sebares
Se acerca el día más temido para mí y para todos los alumnos de 2º de bachiller: la selectividad. Esta semana, es la semana en la que he estado más agobiada de todo el curso, ya que, cuando llegaba a casa, nada más comer, me ponía a estudiar y muchas veces pensaba que no me daba tiempo. Sin embargo, al final conseguí no estresarme tanto, aunque no mucho, porque todavía quedan los exámenes finales.
Afortunadamente ahora ya sé la carrera que quiero hacer. Cuando era pequeña, yo quería ser médica, y no porque mis padres fueran médicos, sino porque al ver la serie “Hospital Central”, me gustaba mucho lo que hacían. Pero al empezar cuarto de la ESO, cambié de opinión y decidí estudiar Magisterio. La razón de este cambio fue que las asignaturas que servían para estudiar Medicina de tercero de la ESO, me parecían muy difíciles, sobre todo la Física y la Biología. Además, esa carrera también me gustaba.
Ahora que estoy terminando bachiller agradezco a las personas que me animaron a estudiar bachiller, a mis compañeros y a mis profesores su apoyo, su compresión y su empeño en que hiciera las cosas bien. Sin ellos no lo hubiera conseguido.

martes, 18 de mayo de 2010

Querida amiga

Lucía Gómez Iglesias
Querida amiga:
Puede que nunca llegues a recibir esta carta, quizá porque yo no sea capaz de enviártela o porque cuando tú recojas el correo y veas mi nombre en el remitente no te apetezca abrirla, aunque también sé que hay una parte de ti que todavía quiere leer lo que escribo.
Han pasado ya muchos años desde que hablamos por última vez. No sé si tú te acordarás pero no hay un día que pase que yo no piense en ello. ¿Recuerdas que mi madre solía decir que la memoria es traicionera? Y tenía toda la razón... Y es que cada uno recuerda lo mismo de una manera diferente. Aquel día lo recuerdo tan perfectamente que me parece absurdo recurrir a la frase casi hecha de: “parece que fue ayer”, pues no me voy a engañar haciéndome creer que el tiempo no ha pasado y que no nos hemos distanciado de la manera que lo hemos hecho. Pero de ti me he llevado tantas cosas buenas... 
Recuerdo cada llamada que me hacías cuando sólo tú sabías que algo malo me pasaba, cada sonrisa que conseguías sacarme y cada palabra que hacía que me diese cuenta de lo mucho que te preocupabas por mí. Pasamos ratos muy buenos juntas, pero al final cada uno sigue su vida y su camino se hace único.
Éramos muy niñas cuando nos conocimos, y sé que no te puse las cosas muy fáciles cuando se trataba de hablar de mí, pero tú siempre lograbas ver lo que me hacía estar enfadada con el mundo y lo arreglabas. Allí donde yo veía una poesía, tú veías el fragmento de la vida de alguien; cuando yo veía una película acompañada de palomitas, tú la acompañabas de una caja de pañuelos o de un sin fin de carcajadas; donde yo veía una simple ola, tú contemplabas la más perfecta obra jamás creada; allí donde yo veía a una persona llena de arrugas y encorvada hacia la tierra, tú sólo podías sentir admiración por un superviviente de la guerra; en ese mismo lugar donde yo miraba a un enfermo, tú contabas por miles las ganas de luchar en la vida; en ese sitio donde yo veía una fotografía, tú sólo eras capaz de percibir un momento de la historia irrepetible, y allí donde yo veía comida, tú saboreabas la suerte.
Pero era esa forma de ser tuya la que tanto me gustaba y me sacaba de quicio, a la que me agarraba cuando estaba triste y me provocaba al mismo tiempo una envidia "sana" que sólo podía contrarrestar intentando no pensar en como te comportarías tú ante las situaciones de mi vida.
Creo que nos separamos porque me obligué a dejar de pensar en ti y en que algún día te marcharías, así que, como nunca me han gustado las despedidas, actué para provocar nuestra separación. Aceleré ese momento en el que creía que tú ya no sentirías la necesidad de llamarme, ni de hablar conmigo y contarme tus secretos, para hacerlos nuestros.
Y llegó ese día, el momento de separarnos y de no saber más de nuestras vidas hasta que alguien mandara una carta explicando lo que pasó; por supuesto, ese alguien soy yo.
Aquí tienes nuestra historia. No hace falta que contestes, ya que ni siquiera espero que leas todo esto. No te imaginas todo lo que me ayuda escribirte. Ahora ya sabes que siempre fui egoísta.
Te quiero.

Miedos

Lucía González Márquez
Me da miedo el futuro, pero prefiero pensar que será como los comienzos de esta etapa que he pasado en el instituto, caras nuevas y recuerdos inolvidables. Todo se trata de la transformación de un molde. Nacemos de una forma no determinada y se trata de concretarla, bien con influencias ajenas, buenas o malas,o bien con tu propia elaboracion.
Recuerdo mis principios en este instituto, inseguros y llenos de temores, debido a palabrerías de chicos y chicas mayores, que yo conocía de primaria. Al llegar a mi clase vi muchas caras desconocidas mezcladas con otras que ya conocía del colegio,y sus caras me dieron la sensacion de tener el mismo miedo que yo. Aparentemente eramos tan distintos y a la vez teniamos tantos sentimientos en común, que me sirvió para que poco a poco fuese perdiendo miedo y poder ir superando cada reto que se me aparecía por delante. Durante el instituto, he vivido muchas aventuras. Al recordarlas se me dibuja una gran sonrisa en la cara. He tenido la suerte de haber recibido clase de muy buenos profesores, que permanecerán en mi mente durante muchos años, y otros no tan buenos que por un mote u otra cosa por el estilo permanecerán también. He compartido secretos con las paredes y los azulejos de los baños me han visto estudiar. Me gusta recordar estos momentos. Estos años me sirvieron para conocer gente que espero que formen parte de mi vida durante mucho tiempo, mucha de esta gente sorprendente ya que muchos que no esperabas en los malos momentos, ahí estaban para echarte una mano. También me agrada mirarme al espejo y ver los progresos que he vivido durante estos años.
Ahora, me encuentro en la misma situación, una situación de inseguridad sobre mis decisiones, miedo a no saber elegir el camino correcto o si no es el correcto, el que más se le aproxime. Mi vida, mi futuro, depende de mi, recae sobre mi una responsabilidad de mucho peso. Veo a mis compañeras más cercanas con decisiones claras y con un futuro abocetado, en cambio yo, de momento, tengo las manos vacías. Se me hace un nudo en el pecho al escuchar a mi madre preguntar,” ¿Ya sabes qué quieres estudiar?” o la típica frase: ”es tu futuro.”
Espero que esta etapa que comienzo sea como la que dejo atrás, que el miedo pierda intensidad por segundos y la confianza fluya. Si queremos superar esta etapa que comienza, tedremos que afrontarla con valentía.

lunes, 17 de mayo de 2010

3, 2, 1… ¡Comienza la cuenta atrás!

Cristina Moscoso García
Ya está aquí, a la vuelta de la esquina nuestra querida amiga PAU, aquella que nos hará pasar nervios, horas de estudio, días sin tregua, sin descanso… Falta muy poco para que una etapa de nuestras vidas finalice y nos topemos con la siguiente, mucho más dura e intensa que ésta, en la que vamos a subir un escalón, que es el de aspirar a ser aquello que de pequeños nos preguntaban: y tú, ¿qué vas a ser de mayor? Pues bien, ahora es cuando nos toca decidir qué es lo que aspiramos a ser, de qué queremos trabajar.
Se acaba la etapa del bachillerato, aquella que yo comencé aquí, en el IES Ría del Carmen, hace dos años. Recuerdo mi primer día: mucha gente desconocida, muchos rostros nuevos, pandillas de amigos que después del verano ansiaban volverse a ver. Yo en cambio, no conocía a nadie, a excepción de cuatro de mis amigas de toda la vida del colegio, pero nuestro destino fue que cada una de nosotras fuese a parar a una clase distinta. Estaba asustada, avergonzada, tenía miedo y ganas de comenzar a la vez. Enseguida una de mis compañeras me sugirió que me sentase junto a ellas, hecho que me conmocionó mucho, pues apenas nos conocíamos.
Según avanzaba el curso todos nos hicimos buenos compañeros, algunos buenos amigos y yo me adapté perfectamente a mi nueva vida en el Ría y hoy estoy contenta de haber decidido cursar aquí Bachillerato.
De mis profesores me llevo lo mejor, muchas cosas que he aprendido gracias a ellos, nuevos conceptos y nuevas maneras de interpretar la vida. Consejos de personas sabias, con experiencia, que sin duda me ayudarán en mi posterior camino. De mis compañeros y amigos, qué decir. Les agradezco que me dejasen formar parte de sus vidas, de sus problemas, de su día a día. Me llevo muchas cosas de este mi instituto, he conocido la amistad verdadera, el compañerismo, el amor, y a ver la vida desde su lado más positivo. Por ello espero que los nervios no os traicionen estos días, os animo a realizar aquello que de verdad queréis y espero que todas vuestras metas y todos vuestros sueños, se conviertan en realidad.

viernes, 14 de mayo de 2010

El camino

Marta Sarabia Maza
Un día me levanté casi dos horas antes de que sonase la alarma de mi despertador. Estaba nerviosa y con ganas de comenzar ese nuevo e inolvidable camino. Metí todo lo necesario en mi mochila y empecé a andar. Lo primero en que me fijé fue en lo larga, difícil y oscura que era la senda, pero pasito a pasito fui avanzando. Con cada paso que daba iba creciendo… Había obstáculos y, además, mucha gente como yo, con la angustia y la emoción que yo sentía. Eran personas sin rostro, desconocidas, sin forma, misteriosos bocetos aún por descubrir. Y había, también, personas encantadoras a las que me arrimaba, porque me gustaba su compañía. En ellas encontré algo que me atraía... Llamaban mi atención con sus palabras. Me quedaba embobada oyendo lo que decían, y sigo haciéndolo... Espero poder andar junto a ellas el resto de mi vida.
El camino, que parecía interminable, se va acabando. Estoy superando los últimos obstáculos. Quedan pocos metros para alcanzar la ansiada meta. Miro hacia atrás y veo gente. Personas que me han guiado, personas que me han enseñado, personas que me han ayudado, compañeros con los que era agradable trabajar y mayores que han intentado grabar sus ideas en nosotros, mientras nosotros intentábamos entender.
Ahora admiro a estas personas a las que antes veía como simples apoyos que nos ayudaban a seguir en el camino. Cada una, con su propio estilo, me enseñó a pensar, a buscar dentro de mi, en los libros y en las palabras que escucho, para intentar ser mejor. De todas he aprendido. Quizá se me olviden sus nombres, pero siempre estarán conmigo, aunque aún me quede mucho por andar... Y sigo caminando para poder terminar y continuar mi camino.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Memoria y recuerdos

Sandra Hoyal Rodríguez.
Son las siete de la mañana, y de repente ¡RIN! Un molesto despertador hace que me levante; me lavo la cara y me pongo la ropa mas bonita que tengo, llevo una semana pensando qué ponerme, estoy muy nerviosa, no se qué va a pasar… Es un día muy importante para mí. Bajo las escaleras hasta llegar a la cocina, mi madre me espera con un Cola Cao y unas galletas; estoy tan nerviosa que no paro de hablar y apenas desayuno. Después, cojo mi mochila, que abulta más que yo, y me dispongo a salir. Me espera el autobús; no puedo parar quieta en mi asiento, ya queda menos para llegar a mi destino. Mi primer día de instituto está por comenzar, tan solo quedan unos segundos para entrar por la puerta, desde ese momento veré la vida de puertas a dentro de este centro, aquí voy a pasar seis años o eso espero y hoy es solo el primer día…
Parece que fue ayer… Pensaba que estos seis años (que se dice pronto) iban a hacerse eternos, pero, al contrario, han sido los seis años más cortos de mi vida. Aunque han pasado muy rápido, han sucedido muchas cosas. He tenido muchos profesores, algunos han sido buenos y benévolos, otros han sido amables, otros exigentes… Algunos me han enseñado cosas puramente académicas y otros me han enseñado cosas sobre la vida; con algunos me he reído y con otros me he enfadado, de algunos no me acordaré cómo se llaman (soy pésima para memorizar nombres), mientras que de otros me acordaré toda la vida (tanto por lo bueno como por lo malo). Me han enseñado algo de historia, el cómo comprender a los British, el valor de X, el por qué piensan unos “señoritos” llamados filósofos, mis amadas etimologías, el país más impronunciable del mundo, lo que es una célula, cómo se mueven los átomos, la dichosa sintaxis y la maravillosa literatura, y también a contemplar una obra maestra… Aunque solo hayan formado parte de mi vida seis años, probablemente han colaborado en hacer de mí una persona algo más formada, algo más madura y algo más vaga también.
Y como no, tengo que nombrar aquí a mis compañeros. Con algunos he tenido una relación fantástica que ha terminado en amistad y con otros he tenido mis más y mis menos, pero a fin de cuentas ellos han estado presentes. A algunos les conozco desde la infancia, a otros les conocí aquí, pero todos, poco a poco, han ido haciéndose un huequecito en mi recuerdo.
Tal vez esta sea una etapa que vaya olvidando con el tiempo, y seguramente, con los años, no me acuerde de muchos, del mismo modo que estoy segura de que no todos se van a acordar de mi. Pero me conformo con que algunos sí se acuerden de esa chica que odia las matemáticas y a la que, en cambio, le encanta hacer comentarios de texto, de la que siempre remolonea e intenta buscar el camino más fácil, aunque finalmente pasa por el aro y termina yendo por el camino más complicado, de esa que no calla ni debajo del agua (lo reconozco), de la que ama el teatro y se ríe hasta de su sombra. Me conformo, pero haced un esfuerzo y no me olvidéis…

martes, 11 de mayo de 2010

Nueva etapa

Valvanuz Fuentes Diego
Estoy en la biblioteca preparando los exámenes finales. ¡Vaya estrés que tenemos todos!, y es que 2º de Bachiller es el curso más duro de los que he tenido, obviamente porque se exige más, aunque intuyo que en la carrera será aún peor... buff...
Espero pasar la selectividad, entrar en la universidad y dejar atrás esta época de mi vida que, al menos en mi caso, ha tenido muchos altibajos. Pero si hay algo que no pienso dejar atrás, de lo que no quiero olvidarme, esos son mis recuerdos; unos mas alegres, otros menos, pero todo me sirvió para evolucionar y convertirme en lo que soy. Espero no parar de evolucionar nunca.
Me acuerdo del primer día de clase en 1º de ESO, todo era nuevo, las clases eran muchas y con muchos números y los pasillos muy largos. Menos mal que por entonces casi nunca nos movíamos de la misma clase en toda la mañana. Me tocó adaptarme, me costó el cambio por todas esas normas y reglas que hay que cumplir, pero se aguantó bien. En segundo curso repetí porque hice el vago todo el año y quise ponerme al día al final y, lógicamente, eso es imposible. Pero todo sirve para madurar en esta vida, y al curso siguiente fui de las mejores de la clase.
Todos los cursos nos cuestan, pero lo hacemos para llegar a un fin, a nuestra meta. La meta es eso que hace que valgan la pena todas las horas de sueño perdidas y todos los fines de semana estudiando en casa. Pues bien ahora sé que ha merecido la pena y que en el futuro intentaré ser tan buena profesora como algunos de los que me han enseñado. Hay profesores buenos y malos, como en todas partes, pero algunos, los menos, son los que de verdad nos ayudan y nos hacen reflexionar y pensar por nosotros mismos. Porque si hay algo que tengo muy claro es que el ser profesor no implica tener muchísimos conocimientos, sino sobre todo, saber transmitir lo que se sabe a tus alumnos. Una vez alguien muy sabio dijo " Saber es pensar es decir " o sea, el que no sabe explicar es como si no supiera pensar y eso debería ser la premisa indispensable para ser buen docente.
Y a los que quedáis aquí deciros que lo aprovechéis, que jamás tiréis la toalla. El mundo al que os vais a enfrentar cuando salgáis fuera no tiene nada que ver con el instituto. Ese mundo es cruel e injusto a veces y para que eso os haga el menor daño posible un consejo: Aprended, sentios dueños de vuestra propia vida, capaces de elegir y de pensar por vosotros mismos y cuando hagáis algo que sea porque realmente lo queréis así y no porque nadie os lo imponga, seguid vuestros principios. A mi modo de ver los conocimientos quedan a un lado si tenéis esto.
Y ya para terminar, doy las gracias, como no, a toda esa gente que año tras año me va aportando algo nuevo. Gracias a los alumnos y amigos por estar ahí siempre, a otros simplemente compañeros de clase, a profesores por enseñarme a superarme, empleados del instituto por saludarme todas las mañanas que llego tarde con esa sonrisa y no ponerme retraso. En fin, gracias a todos por haber hecho que estudiar ahí sea una tarea menos pesada. ¡Hasta la vista!.

lunes, 10 de mayo de 2010

Recreos con mochila

Carlos Rodríguez Mayo
Me molesta mucho contemplar a los alumnos del instituto en el recreo. Cuando yo era niño, salíamos al patio, gritando en dirección al campo de futbol y no parábamos de correr. Los profesores de entonces se quejaban del olor a tigre que metíamos en clase. Ahora ya no hay nada semejante. Miguel Ángel García se encargó de organizar partidos informales con los alumnos de 1º y 2º, hasta su jubilación, y el instituto no supo agradecérselo, todo lo contrario. Se marchó asqueado del maltrato al que fue sometido por la antigua dirección.
Durante el curso actual, la mayor parte de los alumnos parecen habituados a cargar con su mochila. No ha habido más protestas que la que yo mismo sometí al claustro, durante el primer trimestre. Desde entonces, miro al patio en los recreos y me sorprende la pasividad con que soportan los alumnos esta situación. Actúan como si no fuera posible remediar la irracionalidad de esta pena indiscriminada de trabajos forzados, acostumbrados ante la fatalidad de lo que parece inevitable.
Sin embargo, el problema se puede remediar sin grandes complicaciones, porque en la actualidad hay tantos profesores de guardia en los recreos que el instituto estaría en condiciones de garantizar que no haya alumnos por los pasillos y que las mochilas, dejadas en el aula, permanezcan a buen recaudo. Me preguntarán, entonces, por la razón oculta que impide que se resuelva la cuestión, ¿cuál es el problema? Si no estoy mal informado, tan sólo se opone a la solución natural, que es la de organizar el instituto en aulas/grupo, la moda de las aulas/materia, una moda pedagógica que persigue la acumulación de medios diversos de cada asignatura en aulas determinadas, y que no suele utilizarse en demasía, por lo que resulta una medida de dudosa eficacia.
Pues bien, mientras los representantes de nuestros jóvenes y padres reclaman a la autoridad competente que satisfaga sus legítimas demandas, mientras los cargos directivos se reúnen y resuelven colegiadamente, nuestros jóvenes se encorban por el peso de los libros y tienen que renunciar a su normal movilidad en los recreos. Ojalá que los representantes de alumnos y padres sepan incluir entre sus prioridades esta cuestión no baladí y ojalá que la jefatura de estudios tome buena nota de ello para resolverlo definitivamente. Si se consigue cambiar, no me cabe la menor duda de que los alumnos del año que viene serán mucho más libres, al menos durante los cuarenta minutos diarios de sus recreos.

Como robots

Sandra Hoyal Rodríguez
Vivimos en una sociedad en la que la manipulación está a la orden del día, todo nos influye, hacemos algo porque lo han dicho en el programa de fulanito, nos compramos una pulsera del equilibrio porque es “beneficiosa” ¡para todo! y por supuesto porque lo lleva todo el mundo, un político creemos que es un incompetente porque lo leemos en el periódico X pero si lo leemos en el periódico Y es el mejor político de la historia del mundo, y así podríamos hacer una larga lista de cosas que nos afectan porque nos dicen que nos tiene que afectar.
El motivo de que nos comportemos así está claro, nos pasamos más de media vida pegados a la televisión, la objetividad brilla por su ausencia en los medios de comunicación y las noticias supuestamente interesantes te las cuentan como a ellos les interesa. ¿Para qué? Está claro, para vender. Hoy en día, por lo visto, la moral no sirve para mucho.
Actuamos como robots, parece que funcionamos con un mando inalámbrico que nos mueve de un lado a otro, que hace que actuemos de una determinada forma y los que lo manejan saben perfectamente cómo manipularnos. Un claro ejemplo, que nos ha hecho a todos “entrar al trapo” de la noticia, han sido los artículos que se publicaron en el Diario Montañés sobre la famosa pelea y las posteriores declaraciones del nuestro director.
Realmente ¿sólo quería informar o buscaba algo más? Creo que, visto lo visto, está bastante claro que lo que el periodista quería es que se hablase del tema. Quería ponerse una medallita o igual pretendía conseguir el premio Pulitzer.
Creo que hay que quitarle importancia. La violencia no está justificada y no pretendo justificarla, pero lo que quieren estos niños y también el periodista es que se hable del tema, es decir, como se dice en el mundo sensacionalista, sacar “carnaza”. Si nos damos cuenta, el día de la publicación del segundo artículo la noticia más visitada y más comentada era la de las declaraciones del director.
Esto es solo un ejemplo de la manipulación que sufrimos. Actuamos tal y como ellos quieren. Somos una sociedad muy influenciable y, por lo visto, bastante predecible.

viernes, 7 de mayo de 2010

Fin de curso

Carlos Rodríguez Mayo
Este año he tenido el privilegio de poder trabajar a tiempo completo con alumnos de 2º de Bachillerato. Con cierta nostalgia, repaso las anécdotas del curso y pienso en que se acercan los exámenes finales. Para mis alumnos se termina un periodo importante de su vida. Quedan las notas, la selectividad, la siempre difícil decisión de elegir, casi, una profesión para el futuro... Yo siempre les digo que no piensen en el prestigio social de su trabajo, en si van a ganar poco o mucho dinero. No, el que así obra se equivoca. Les queda toda una vida por delante y tienen que empezar a aprovecharla ya, siendo valientes. Deben mirarse al espejo y sentirse capaces de hacer algo, algo en lo que se sientan seguros, especiales, aunque tengan que vencer alguna resistencia. Ellos han estudiado Filosofía, Literatura, Historia y Geografía, para poder preguntarse quienes son y para comenzar a encontrar las respuestas. Después la vida les llevará de aquí para allá, pero habrá tiempo de rectificar los errores. Yo espero que recuerden que vivieron estos años cruciales con nosotros, sus profesores, y que nos recuerden con alguna de nuestras virtudes y con nuestros muchos defectos. Es seguro que en ellos habremos dejado ideas y esquemas útiles, una óptica de la realidad y una forma de ser y de vivir, pero ellos también nos han dejado mucho, porque a su través vemos el mundo. Ellos, seguramente, nos recordarán y nosotros, los profesores, les olvidaremos, porque ya no está nuestra memoria para guardar rostros y nombres...
Siento la sensación reconfortante de que el tiempo ha pasado para bien. Es verdad que cada año son más vagos y que se queda sin tomar una gran parte de esa papilla que cada día preparamos, pero también es verdad que nos escuchan, que nos respetan, que nos saludan cada día con una sonrisa y que se rien de nuestros chistes malos... Por eso y por haber hecho fácil nuestro trabajo, tengo que darles las gracias.

jueves, 6 de mayo de 2010

El día de después

Carlos Rodríguez Mayo
Tras el follón que vivimos ayer, tras la indignación manifestada en los artículos publicados en el blog, hoy parece que llega la calma. El señor director lanza un comunicado pidiendo tranquilidad, en el que se muestra preocupado por la repercusión de los artículos y sugiere un cierto nivel de manipulación informativa, porque, señala, no ha habido entrevista, sino sólo una conversación telefónica informal.
¿Qué podemos decir al respecto? Muchas cosas.
La primera es que resulta evidente esa manipulación sensacionalista en el periodista del Diario Montañés, autor de los artículos, porque ha sido capaz de convertir una pelea de un chico contra otro (eso es lo único que acabó por suceder el pasado viernes) en un enfrentamiento de peligrosas bandas callejeras.
La segunda es que nuestro director ha sido el chivo expiatorio, el pagano de la cuestión, puesto que ha cargado con toda la ira que ha generado la información del periódico.
La tercera es que también ha habido una cierta manipulación en algunas interpretaciones sesgadas que, exagerando los contenidos del artículo, convertían las referencias particulares en insultos generales.
La cuarta es que la imagen de nuestro instituto ha quedado gravemente deteriorada por todo lo sucedido.
Ahora llega el momento de ver lo que hacen cada uno de los agentes y cómo se reparan los daños. Nosotros seguiremos como hasta ahora, publicando cualquier tipo de artículo, siempre que esté firmado.