miércoles, 9 de febrero de 2011

Recital de poesía cantada en el IES Valle de Camargo

Ana V. Quevedo
El día Jueves 3 de Febrero, a las 10:10 de la mañana los alumnos del segundo curso de Bachillerato visitamos el salón de actos del instituto de al lado, el IES Valle de Camargo. Inés Fonseca venía a presentarnos el libro-disco que había realizado a partir de la poesía de Miguel Hernández, escritor que estamos trabajando en literatura.
Yo no había estado nunca en ese salón de actos, pero no me hizo falta mucho tiempo para darme cuenta de que nuestro centro sería mejor con un espacio como éste. El lugar era amplio con bastantes butacas acolchadas que te permitían estar sentado cómodamente e incluso apoyar la cabeza.
Mis compañeros y yo llegábamos tarde; todos los asientos de las filas de adelante estaban ocupados y nos mandaron atrás. Cuando nos sentamos vimos a una chica alta, rubia, con el pelo corto, sobre el escenario, que supusimos que sería la persona que iba a dirigir la actividad. Desde nuestras butacas no se podía distinguir si era guapa o no, pero me atrevería a decir que si, y más cuando empezó empezó a hablar y pudimos escuchar su voz, tan agradable... Comenzó presentándose y nos pidió disculpas porque era muy temprano y porque calculaba que su voz quizá no estuviese al cien por cien. Nos contó la vida de Miguel Hernández, desde que era pequeño hasta que murió. Introdujo anécdotas diversas tanto de su infancia como de su vivencia amorosa y de su formación como poeta. Me llamó la atención el que ya fuera un escritor reconocido con tan solo 20 años de edad y también la oposición de su familia a que estudiase y a su actividad como poeta o la importante influencia de sus amigos de Orihuela, que le facilitan contactos en Madrid, y los comportamientos diversos de los poetas de la época (Lorca en contra, Alexandre a favor). Después, siguió el recital, media docena de canciones en las que se reflejaba el dolor y la tristeza que sintió el poeta cuando escribió en la cárcel, en el último período de su vida, o la dulzura y el cariño de las basadas en los poemas dirigidos a su mujer.
La actividad duró una hora y nos gustó mucho, sobre todo porque comunicó muy bien con nosotros, tanto en su exposición, que fue muy sintética pero a la vez muy clara, como en el recital, que fue conmovedor.

Suciedad en los baños

Elsa Ajo Navarro
Muchas veces hemos hablado en este blog sobre el tabaco en los baños. Pues bien, yo esta vez quiero hablar sobre lo sucios que están, lo cual sólo indirectamente está relacionado con el tabaco.
Este es mi segundo año en el instituto, por lo tanto no puedo decir si son ciertos o no los comentarios de muchos compañeros sobre que la suciedad ha disminuido, pero lo que si que puedo afirmar es que los baños están sucios, sí, sucios y en mal estado. Cada vez que recuerdo estos baños, me viene a la cabeza el olor que desprenden, ese olor a tubería, que asociado con el tabaco, hace que mis visitas al baño sean escasas y pensando siempre en la necesidad de una mascarilla.
Pero no solo recuerdo ese maravilloso olor, sino también la sensación tercermundista que se siente al tirar de la cadena y comprobar que de la cisterna no baja agua. Además, no se me despinta la imagen del baño lleno de papel, tirado por el suelo, impregnado de líquidos extraños y acompañado de tampax y compresas. Todo esto me hace pensar en la buena educación que tenemos y en la poca consideración en la que algunos tienen a sus compañeros. Por eso, pido un poco de pulcritud.

martes, 8 de febrero de 2011

Punto y final, espero...

Carlos Rodríguez Mayo
Querido David:
Cedo de mala gana a la solicitud de que publique tu último artículo para mantener la idea de que todo el que quiera decir algo tiene el blog disponible, pero no porque considere interesante lo que dices. De una lectura rápida deduzco que lo más importante de lo que quieres decir es por qué elegiste esta vacante, que tú eres un buen profesor y que has tenido buenas notas...  Eso es indiscutible, y tanto más para los que te conocemos y te apreciamos, pero creo que no tiene interés para nuestros lectores.
En cuanto a las oposiciones, te diré que considero que se han degradado en grado sumo, hasta el punto de impedir que los jóvenes más competentes accedan directamente a la docencia, sin haber sido interinos. Esto no significa, sin embargo, que sea partidario de su eliminación, todo lo contrario, porque eliminar las oposiciones sería como eliminar los exámenes, lo que tendría consecuencias catastróficas desde el punto de vista del rendimiento y de los principios de mérito y capacidad. Te diré, también, que la teoría de la relatividad se debería de reservar para la física. El relativizar oposiciones, profesores, asignaturas o conocimientos, normas y leyes no es un método civilizado, sino la estrategia común de los hipócritas y el caldo de cultivo de la picaresca y del escaqueo. 
Terminaré diciendo que lamento no encontrar en tus últimas misivas ninguna referencia al origen de esta discusión, los malos resultados de la “Evaluación de Centros” del año pasado en Inglés, Matemáticas y Lengua Española. A mi modo de ver, algo tenía que ver en esto el bilingüismo. ¿Alguien ha escuchado algún otro argumento o dato que justifique estos malos resultados?

Cuando los árboles no te impiden ver el bosque

David Loyo Pérez
Querido Carlos:
Iba a dejar las cosas tal como estaban, porque no quería cansar a los lectores, con una prolongación, ya no sé si innecesaria, del tema sobre el que estamos polemizando, pero tus entradas en respuesta a las mías suscitan en mí la necesidad de aclarar una vez más algunos aspectos relativos a mi situación profesional y a mi visión del bilingüismo.
Dejo de lado el que haya aprobado o no la oposición, para manifestarte que mi consideración -y cree que me he movido mucho por los centros de la región- con respecto a muchos interinos no desmerece en nada de la que tengo por muchos profesores con plaza, y que también mi opinión de algunos profesores con plaza es bastante peor de la que tengo por muchos interinos.
Si quieres que hable en profundidad de lo que pienso sobre las oposiciones -para mí una auténtica “chufa”- hablo; pero simplemente te diré que no sabía yo que aprobar un examen -yo mismo lo he aprobado en dos ocasiones- en el que manifiestas saber mucho, por ejemplo, “de los Balcanes” -que no necesariamente de otras cosas- ya te hace la persona más cualificada en todos los campos que se imparten en los institutos en el ámbito de los departamentos de Ciencias Sociales: Geografía, Historia, Historia del Arte, Educación para la Ciudadanía e Iniciación a la Investigación en las Ciencias Sociales.
Y apuntaré asimismo que hay por ahí cada uno que ha pasado ese “infalible filtro estatal” que es la oposición, que es de “traca de barraca” y del que es mejor no hablar, porque sus capacidades docentes dejan -por ser suave en la expresión- “bastante que desear”. Por ello, quizá no convenga elevar la superación de un concurso-oposición al mundo inteligible de las ideas puras platónicas, ni considerarlo la inamovible y perfecta clave de bóveda que sustenta un perfecto edificio educativo.
De igual manera, como comprenderás, yo no tengo la culpa de que la plaza bilingüe del Departamento de Geografía e Historia, se haya ofertado en este caso (el mío) como vacante, pero supongo que sí reconocerás mi derecho legítimo a cogerla. Y permíteme que señale que para que un profesor “no se esfuerce todo lo que debería” no hace falta ser interino: por no meterme más en el asunto, te invito simplemente a que prestes atención a lo que hacen en los centros miembros de otros escalones de la pirámide poblacional por edades. ¡Quizá te sorprendas!
Por otro lado, si digo que la pérdida de materia es (o puede ser) mínima entre bilingües y no bilingües y también digo que depende del profesor, lo que afirmo es que la pérdida de lo que se da, en cuanto a contenidos, entre grupos bilingües y grupos no bilingües, no tiene por qué ser sustancial; pero también digo que la pérdida de materia, en cualquier asignatura, bilingüe o no bilingüe, depende en última instancia de lo que haga el profesor y de cómo se organice éste. En Geografía bilingüe se enseña en inglés, no inglés. Pero bueno, al decir esto no creo estar descubriendo el motor a reacción.
Y si digo también que los profesores que dan bilingüe están (o deberían estar) más cualificados, lo digo porque éstos han de tener la acreditación que se necesita para impartir clase en bilingüe, y añadiré que, en mi caso, además de la carrera universitaria (de Historia, y con muy buenas notas, por otra parte) y del CAP, hice ya hace algunos años un examen de la EOI (oral y escrito) para conseguir la acreditación lingüística en inglés.
En fin, me gustaría terminar añadiendo que valoro las Ciencias Sociales más de lo que puedes creer, pero el hecho de que sea profesor de Ciencias Sociales -lo llevo siendo desde hace unos 7 años- no me impide ver a veces la relatividad práctica de algunos apartados que se enseñan en ellas y sí me permite vislumbrar la importancia que pueden tener en el ámbito práctico otros, aunque no estén relacionados directamente con las citadas ciencias, porque a mí los árboles no me impiden ver el bosque.
¡Un saludo!

lunes, 7 de febrero de 2011

Un serio problema

Cristina Romillo Barquín
Un problema de los adolescentes hoy en día es la pantalla (y cuando digo la pantalla me refiero tanto a la televisión como, tambien, al ordenador). Los alumnos se quedan los días laborales viendo series o hablando con sus amigos en las redes sociales, sin ser conscientes de que su cuerpo necesita descansar. Muchos ni si quiera duermen las 8h que los médicos aconsejan y al día siguiente llegan a clase cansados. Todos sabemos que la primera hora de la mañana es matadora, ya que aún estamos algo dormidos y no somos capaces de prestar toda la atención que deberíamos. En ocasiones, nos rendimos a nuestros deseos, cerramos los ojos y empezamos a dar cabezadas. Pues bien, ahora imaginemos que el cuerpo no está descansado, porque uno se ha pasado la noche viendo la pantalla... A la mañana siguiente, no solo la primera hora se le hace pesada a uno, sino que la segunda tambien y la tercera...
Se me ocurre, ahora, que este problema no solo tiene que ver con los alumnos, también alcanza a algunos profesores. En ocasiones, algunos llegan tarde a primera hora y más cansados de lo que estamos acostumbrados a ver; y esto afecta a toda la clase, ya que el profesor, creo, es el que tiene que incitar a los alumnos y motivarlos a escuchar su asignatura.
Por eso es fundamental ordenarse bien la vida. Acostarse temprano, dormir bien y hacer un buen desayuno. Todo ello es esencial para poder rendir por la mañana.

Siguiendo con el bilingüismo, a mi pesar.

Carlos Rodríguez Mayo
Estimado David:
Me alegro infinito del buen ambiente que vives en el Instituto y veo que, como yo, ya estás cansado del debate, pero insistes en repetir tus argumentos e incluso te desdices de lo que has dicho para no entrar en contacto con mis planteamientos, no contestas a mis preguntas y te aferrras a que sólo quieres dejar clara tu postura. Pues bien, te digo, ya está clara tu postura. Lo que quieres decir es que no estás de acuerdo, que te da igual lo que yo piense o lo que digan los demás. Que no y que no. Bien, tú sabrás por quién te tienes, pero yo no puedo dejar de criticarte.
Primero no me parece razonable mantener antes que la pérdida del bilingüismo es mínima y decir ahora que depende del profesor. El que salgas con lo de “depende del profesor” supone utilizar un lugar común que es evidente, pero ya que lo sacas y lo envuelves en el principio del mérito y capacidad, que está recogido en la Constitución Española, entraré también en ello.
En efecto, un buen profesor consigue hacer cosas estupendas y un mal profesor lo fastidia todo. Pero continúa el razonamiento, por favor. Con tu intervención das a entender que los profesores bilingües están más cualificados, porque saben inglés. Y yo te digo lo contrario, que la mayor parte de los profesores que han sido y son bilingües en este centro, tú entre ellos, sois profesores interinos, es decir no habéis aprobado aún las oposiciones, que es un filtro establecido por el estado para hacer que nuestra función se desempeñe por aquellos que más mérito y capacidad tengan. Además sois profesores jóvenes, lo cual es una auténtica bendición y aporta elementos muy positivos a la enseñanza, pero carecéis de la experiencia que sólo produce el tiempo. La interinidad tiene además otros problemas, como la transitoriedad en el trabajo, lo que conlleva el que en ocasiones el profesor no se esfuerce todo lo que debería… En consecuencia, David, mira a ver qué argumentos utilizas, porque, además, los malos resultados de la evaluación de centros parecen darme a mí la razón y a tí te la quitan.
Para terminar, tengo que recordarte, además, que en el fragor de la discusión olvidaste que eres profesor de Geografía (y no de inglés) y que justificar que los alumnos no sepan las capitales del mundo para así aprender inglés, es algo inaceptable, especialmente en un profesor de Geografía. ¿Recuerdas que te remití a los resultados de la encuesta que yo hice el año pasado en este blog? Fíjate en lo que decía un alumno de 4º de la ESO o de 1º de bachillerato a la pregunta: ¿Qué cambiarías del bilingüismo?
“El profesor debe primar la materia y no el inglés, si no sabe historia no debe dar clases" (de historia, añado).

Some final words on bilingualism

David Loyo Pérez
Veo que, pese a mis primeras intenciones de darle una tregua al tema, reclamas mi participación de nuevo para que te siga dando cobita.
Creí que mis argumentos ya le resultarían claros al lector después de mis tres entradas, y es que entendía que los había expuesto de manera transparente ya desde mi primera intervención.
Mi objetivo no ha sido nunca entablar ningún combate de boxeo, sino sólo manifestar mi punto de vista sobre el tema del bilingüismo, y repito que no pretendo insistir en él (de hecho, no tenía intención de continuar más con el asunto).
Un argumento del contrario lo puedo aceptar si estoy de acuerdo con él, pero sucede que en este caso no estoy de acuerdo con muchos puntos de tu exposición ni con el razonamiento que aplicas en algunos casos, pues incluso los puntos de consenso que pretendes establecer se basan muchas veces en las mismas afirmaciones que defendiste como punto de partida de tu exposición y con las que yo no estaba de acuerdo. Es, por ejemplo, como si digo, tras un debate político contigo, que al menos estamos de acuerdo en algo, y que ese algo es, precisamente, lo que pensaba yo al principio. Pero por sintetizar tomaré tus puntos y te ofreceré mi visión de ellos y mis posibles puntos de consenso contigo:
1º) Con el bilingüismo se puede aprender más inglés y no tiene por qué aprenderse menos de todo lo demás. Lo que se aprenda (o no) de uno u otro dependerá, como siempre, de cómo proceda el profesor en clase, sea o no bilingüe la materia que imparta.
2º) El bilingüismo forma parte del futuro educativo y hay un demanda social de ello. Con esto estoy de acuerdo. Y prueba de lo que digo es que me acaban de confirmar hace pocos días que otro instituto, el IES Pereda de Santander, piensa convertirse en instituto bilingüe de inglés, e incluso se pensó en convertirlo también en bilingüe de francés.
3º) Si el bilingüismo supone alguna discriminación entre el profesorado, ésta no es más que por razón de mérito (se saben lenguas o no se saben), y en este sentido sería similar a la discriminación por antigüedad que tú sí defiendes, en el sentido de una reducción horaria o de un reparto de asignaturas. Si el bilingüismo en inglés discrimina a algunos profesores, éstos serán los que no saben inglés, los que no están cualificados para darlo. Así que nada, si no quieren que les coma el futuro, habrá que ponerse al día y aprender inglés. Es una cuestión de reciclarse o morir, porque ya no estamos en el siglo XIX, y, como dije, existen otras discriminaciones en los centros que no son producto del bilingüismo, desde horarios a reparto de asignaturas, y convendría también que nos fijásemos en ellas.
4º) El bilingüismo tendrá -como todo- defectos, pero la solución aquí pasará por corregirlos con el tiempo, no por decir que el bilingüismo es incompatible con la Historia (en realidad, lo que se imparte en bilingüe en el instituto y que corresponde al Departamento de Ciencias Sociales, es la Geografía de 3º de la ESO, no la Historia) y tratar de suprimirlo.
Espero que con todo lo que he escrito cumpla con la labor de síntesis que me solicitabas, y que ahora, tal como demandaba Descartes para dar por buena una proposición, todo se te presente “claro” y “distinto”.
Pero bueno, ya sabes que, aunque en desacuerdo en nuestra forma de entender el bilingüismo, estos enfrentamientos dialécticos no pasan del mero ámbito de la argumentación escrita (o hablada).
Yo te recomendaría, como ya te he dicho en más de una ocasión, que focalizases más tu atención en lo positivo que tiene el instituto en que estás, y que dejases fluir más las cosas, no poniendo en primer lugar -aunque los pueda haber y deban tratarse- los problemas y lo negativo.
Yo, particularmente, estoy con todos vosotros en el centro viviendo un gran año, alegre y feliz, y el tema del bilingüismo no me va a amargar mi estancia allí. Y es que, como te digo, hay que saber también valorar lo que uno tiene, por encima de algunos desencuentros, y lo cierto es que no hay nada como levantarse por las mañanas para ir a trabajar y saber que donde vas estarás a gusto. ¡Y eso no tiene precio!
¡Un abrazo!

domingo, 6 de febrero de 2011

Una lección de historia y cuatro recetas para vivir en democracia

Carlos Rodríguez Mayo
Un conocimiento superficial de Historia Contemporánea permite diferenciar en toda democracia liberal de nuestro tiempo (régimen parlamentario y constitucional con reconocimiento de la soberanía nacional o popular, de la división de poderes y del sufragio universal) dos tipos de partidos o de ideologías: los de derechas (de inspiración liberal o democristiana), representados en la España actual por el PP, y los de izquierdas (de carácter socialdemócrata), representados en la España actual por el PSOE, que debaten, sobre todo, acerca del nivel de intervención del estado en economía y que deciden en el poder sobre la cantidad de impuestos que pagamos y sobre cómo se gastan estos. Ambas opciones, (expresadas en forma de dos o de 50 partidos) resultan absolutamente imprescindibles para que la soberanía se exprese a través del voto.
Además, en los siglos XIX y XX, el marxismo con su lucha de clases hacia la dictadura del proletariado (que conduce hacia el comunismo de Lenin, Stalin, Troski o Mao) y el fascismo de Musolini, Hitler y Falange introducen comportamientos antidemocráticos y se convierten en enemigos irreconciliables de extrema izquierda y extrema derecha, a pesar de mantener entre ellos elementos de semejanza evidentes como su carácter totalitario (partido único) y su muy fuerte intervención estatal en economía.
En España, después de la transición política a la democracia desde un régimen fascista, los comportamientos de extrema derecha quedan adheridos al ala derecha del PP, y el ideario marxista se convierte en el rasgo diferencial del Partido Comunista, que manda en Izquierda Unida, y en el patrimonio político del ala izquierda del PSOE, que continúa rindiendo culto a Largo Caballero, el Lenin español, hasta el día de hoy.
Todo esta larga introducción se me hace necesaria para intentar sugerir que en los comportamientos de PSOE, del PP y de IU hay una mezcla indeseable de democracia y dictadura y que resulta conveniente saber distinguir entre una y otra para no caer, sin darnos cuenta, en extremismos antidemocráticos. Por eso, y especialmente en este tiempo, me parece que resulta cada vez más necesario explicar qué es democracia y qué no es. Ahí van algunas sencillas recetas para entender en cuatro palabras lo que digo.
Son hábitos poco democráticos, por ejemplo, el no participar o escaquearse cuando hacen falta candidatos a delegado de clase, a jefe de escalera, al Consejo Escolar o a director, si uno se siente competente para desempeñar dichos cargos; no es democrático el que transgrede las leyes y las normas, democráticamente producidas, o deja de aplicarlas en algún caso, aunque no se esté de acuerdo con ellas por estar en minoría; es antidemocrático evitar el consenso, cuando éste es posible, y convertir al contrario en enemigo; no asumir los compromisos, libremente contraídos; ver sólo la corrupción en el partido contrario y justificar la personal o la del propio grupo; criticar por sistema a la autoridad y a los políticos y no ofrecer alternativa; conocer la corrupción y no denunciarla o seguir votando a un partido que la practica y no investiga ni sanciona a los corruptos; es contrario a la democracia el no aplicar los acuerdos alcanzados por mayoría en los órganos pertinentes o creer que en un conflicto el bien está sólo de un lado y el mal justo en el otro...
Frente a los que pecan o pecamos, a veces queriendo y a veces sin querer, de todo esto, los demócratas perciben que la democracia es participación, que es obra de todos, que es frágil (como lo demuestra la facilidad con que llegaron al poder Lenin o los fascistas y los nazis) y que se debe de luchar cada día con la voz y con el voto para evitar la tentación autoritaria. La democracia es el único sistema político que nos permite ser libres... La palabra es democracia y el silencio: dictadura.

viernes, 4 de febrero de 2011

Afán de síntesis

Carlos Rodríguez Mayo
Querido David:
Me sorprende tu insistencia en el debate pues, a mi parecer, él último mensaje no aporta ningún argumento que no haya sido utilizado con anterioridad ni contiene ningún ejercicio de aproximación a mis planteamientos. Me sorprende también tu tono, que no voy a calificar (para que no me contestes diciendo que me equivoco), y tu actitud porque me parece que concibes el debate como una especie de combate de boxeo en el que dos ideas se enfrentan y uno vence al otro a base de insistencia. Eso implica no aceptar en ningún caso los argumentos del contrario y atacar sin piedad. Reconozco que yo no he sido precisamente blando, pero si que puedo decir que no ha sido aquella mi estrategia porque, siguiendo los principios de la dialéctica, creo que en toda discusión es necesaria una síntesis en la que se demuestre que uno respeta y admite la racionalidad de alguna de las ideas esgrimidas por el otro. Yo he realizado el ejercicio de reconocer la parte de verdad que desde mi punto de vista hay en cada una de tus afirmaciones y echo de menos que tú hagas algo semejante, pues lo más que he conseguido, en este blog, han sido algunas muestras refinadas de tu sentido del humor. Yo no soy consciente de haber puesto en tu boca nada que tú no hayas dicho y tú sugieres que yo pienso que la Historia es incompatible con el bilingüismo o que mi intención es eliminarlo de raiz, lo cual supone elevar el nivel de intolerancia de mis planteamientos. No, yo no sólo pretendo expresar lo que pienso. A mí me interesa lo que dices para saber mejor lo que pasa y para cambiar también mi posición, integrando las aportaciones que más ciertas y oportunas me parecen de lo que tú me dices. Por eso, como práctica demostración de ello, procedo a intentar el consenso. Estos serían los posibles puntos del acuerdo:
1º- Que en el bilingüe los alumnos aprenden más inglés (aunque la evaluación de centros diga lo contrario) y que también se aprende (un poco) menos de todo lo demás.
2º- Que aprender inglés es bueno e incluso muy necesario, que hay una gran demanda social en este sentido y que no es malo el bilingüismo.
3º- Que la organización del bilingüismo discrimina a algunos profesores (a algunos, no es mi caso, gravemente) y que eso es el origen de enfrentamientos verbales como el que tú y yo estamos manteniendo.
4º- Que hay defectos en este bilingüismo, como en toda obra humana, y que conviene hablar de ellos para intentar solucionarlos, tanto en los órganos competentes como, también, por transparencia y por un compromiso personal con la verdad, no obligatorio, en los medios disponibles como este para ejercitar la libertad de expresión.
Creo que, haciendo un esfuerzo, ambos estaríamos de acuerdo en eso, y que podríamos dejar para otra vez la determinación de estos defectos y el asunto de si es la Historia la asignatura más apropiada para "sufrir" el bilingüismo. 
Además, tengo que reconocer, también, que me equivoqué en el argumento utilizado de la reducción a los profesores de idiomas de los bilingües (que me ha explicado Asun esta mañana que no existe) y que tu argumentación ha sido correcta, muy buena, si quieres, en el sentido de haber dejado muy claro lo que piensas, pero con escaso afán de síntesis.  

Nothing else to say in the name of bilingual education

David Loyo Pérez
Estimado Carlos:
Tras leer tu respuesta a mi última entrada, debo señalar que, en mi opinión, no detecto huellas de pesimismo en mi escrito, ni siento herida ninguna fe depositada en el debate, por la sencilla razón de que no esperaba en forma alguna que este debate fuera a conducir a ninguna solución del tema planteado, el bilingüismo en el centro. Simplemente he mostrado una opinión, la mía, y creo haberla argumentado, por cierto, bastante bien.
Si digo que la descompensación en materia entre alumnos bilingües y no bilingües es mínima -suponiendo que esta descompensación se dé-, lo que quiero decir es precisamente eso: que es mínima (por lo menos en mi caso), no máxima, como parece que pretendes interpretar de lo que digo. En todo caso, si la frase que escribí te ha parecido “oro”, pues nada: la vendemos y vamos a medias.
Por lo demás, ya sabes que estoy encantado de participar en el blog, pero entiendo que no todo el mundo tenga el mismo interés que tenemos nosotros en intervenir con nuestras entradas ni de tratar de resolver en él los problemas que afectan al centro, porque algunos temas es quizá mejor tratarlos en los ámbitos oportunos, y no sé si un blog es el mejor para esto.
El bilingüismo en los centros seguro que tiene defectos y problemas, y que será mejorable, pero la cuestión por ello está ahí, en mejorarlo, no en eliminarlo de raíz pensando que es incompatible con algunas asignaturas.
Y creo que no hace falta ser muy “sibilino”, sino un poco observador, para ver que la enseñanza en inglés (y del inglés) está en alza: el colegio al que yo fui, por ejemplo, es ahora bilingüe, estuve de visita en él hace poco, y ¡ya me hubiera gustado a mí pillar el bilingüismo cuando estudiaba allí!
Pero bueno, deduzco que este tema continuará y que seguirá siendo un asunto recurrente en el blog y en el instituto, porque veo posturas condenadas a no entenderse. Yo, que no tengo poder de decisión en el centro, no tengo mucho más que añadir, salvo que creo que el bilingüismo puede merecer la pena.
Por cierto, me gusta más “Bogomilo”.
¡Un abrazo!

jueves, 3 de febrero de 2011

Muchas gracias y una gracia

Carlos Rodríguez Mayo
Estimado David: 
Lo mismo que agradecí tu aportación de ayer, lamento hoy el tono pesimista de tu intervención. Lamento que la reducción al absurdo de tus argumentos o la ironía de alguno de los míos hayan herido la fe que en el debate habías depositado al decidirte a intervenir en este blog. Sin embargo no lamento que el debate se haya producido. Considero que hemos hecho un buen ejercicio de libertad de expresión y democracia, y pienso que lo que hemos escrito ha servido para que los lectores de este blog se enteren de lo que pasa en nuestro  bilingüismo. Además, no dudo de que a través de la palabra hemos conseguido acercar en algún grado nuestras dos posturas. Para mi, por ejemplo, es oro en paño el conseguir que finalmente digas: “la descompensación entre bilingüe y no bilingüe puede ser mínima, créame que lo digo con conocimiento de causa”, algo que la propaganda política del Director y la Consejería no han reconocido en ningún momento y que es la base de mi tesis por la que pienso que la Geografía e Historia es la asignatura que más sufre en la enseñanza bilingüe.
En otro sentido, reconozco en tu actitud una valentía que no tienen los que se refugian en el lamentable silencio que nos rodea, ese silencio de los que no apuestan más que a caballo ganador y se refugian en la incierta penumbra de su falta de compromiso.
De modo que muchas gracias, y perdona que te haga una insinuación, relacionada con tu firma: ¿Por qué no te cambias ese nombre tan feo, "Bogomilo", por uno que tenga futuro? ¿Si...?

Sí, un poquito más sobre el bilingüismo: “Camarero, ¡hay también bilingüismo en mi sopa!”

David Loyo Pérez
Estimado Carlos:
Yo también utilizaré el tuteo. Si antes empleé un tratamiento más serio, usando “usted”, no fue con otra intención más que la de dar un tono más solemne al escrito. Agradezco por mi parte tu elaborada respuesta a la entrada que hice, y estoy encantado de responderte, ofreciéndote mi visión, a cada uno de los puntos que tocas en tu texto, pero, personalmente, no quiero dedicarle a este tema del bilingüismo más tiempo del que creo que merece una vez tratado ya hasta la saciedad, porque ambos conocemos las posiciones respectivas del otro y porque llegar a un consenso entre estas visiones enfrentadas parece difícil. Procedo, pues, a contestar a los puntos que señalas.
1º) Encontrar una opinión de la realidad que no sea interesada -al menos hasta cierto punto- me parece tan difícil como que un camello pase por el ojo de una aguja. Y cuando digo interesada, no me refiero necesariamente a una búsqueda del beneficio propio, personal, porque el interés también puede darse en la búsqueda de lo que se considera un bien colectivo o para una institución. Interesado no es necesariamente algo malo, sino que se responde a un interés (el que sea), y reconoce conmigo que considerarse objetivo no implica necesariamente serlo.
La asociación de mi trabajo con el bilingüismo ha sido, al menos de momento, temporal, pues éste es el primer curso en que imparto en bilingüe, pero creo saber reconocer si una cosa merece la pena cuando estoy metido en ella. Y te respondo también que, como interino, si llegado el caso suprimiesen la plaza que ocupo en este centro y no pudiera escogerlo, no tendría ningún problema en incorporarme a otro instituto y seguir allí -como lo he hecho durante casi 7 años- en la enseñanza no bilingüe. Y tampoco pienses que se me caerían los anillos si, llegado el caso, tuviese que trabajar en otro ámbito profesional, porque uno de mis lemas es “hoy estoy aquí; mañana, Dios dirá”. Considera por tanto mi interés personal en la existencia de la plaza que ocupo como el que es: relativo. Y, por cierto, no pienses que tengo ninguna pretensión de maquillar la verdad, pues mi capacidad para decidir sobre el bilingüismo en un centro, sobre si se queda o desaparece, es nula y, si he entrado en el tema en este blog, ha sido sólo por ofrecer mi particular forma de verlo, que, simplemente, es diferente de la tuya. Si tú te propones ser defensor de una Verdad Objetiva, yo te pregunto ahora a ti: ¿qué es la Verdad Objetiva? Preferiría hablar aquí de verdades relativas.
2º) Contra lo que dices, la existencia de una oferta no obligatoria bilingüe no supone cargarse ningún principio de optatividad, sino, al contrario, aumentarla. Y el ámbito de decisión que yo considero es el real: el bilingüismo existe y, si la administración, lo ha autorizado en el centro, por algo será. No pretendo aquí defender a nadie; distinto es que mi postura concuerde con la que defienden algunos otros ámbitos, cuya actuación a ti no te gusta.
3º) Si digo que la descompensación entre bilingüe y no bilingüe puede ser mínima, créame que lo digo con conocimiento de causa; pero incluso dándose esa mínima descompensación, creo que los alumnos, no perdiendo lo sustancial de Geografía, ganan por otro lado en conocimiento de una lengua extranjera. La repuesta a por qué los programas de televisión no son en inglés lleva trampa incluida, porque no pienso que se trate de que todos los programas sean en inglés (lo que sería una imposición al telespectador), sino, en todo, caso de ofrecer, para los que lo quieran, los mismos contenidos de los programas en español pero también inglés.
4º) Sobre las reducciones horarias, ya dije que éstas obedecerían a una necesidad de elaborar materiales o preparar las clases en idioma extranjero –los apuntes que yo les doy a mis alumnos están en inglés y ajustarlos a los contenidos establecidos para 3º lleva su tiempo, porque no hay libro de Geografía para este curso en inglés-. No estoy en condiciones, ya que no imparto esa clase, de saber qué tienen o qué no tienen que preparar los profesores de idioma extranjero, e igualmente desconozco el tiempo que invierten éstos acudiendo a ponencias, reuniones o charlas sobre bilingüismo –que también pueden ser algunas-, pero tienes la posibilidad de preguntárselo directamente a ellos.
De la jerarquización en cuerpos a propósito de la reducción horaria podríamos hablar en otra entrada –como bien dices-, pero ya te adelanto que, si la hay por antigüedad, también la hay por grado de formación (en este caso conocimiento de leguas), y esto marca una separación entre los que están acreditados para dar inglés (su tiempo les habrá llevado) y los que no están acreditados para ello (que por esa carencia no están cualificados para dar clase en una lengua extranjera).
5º) No me considero ningún profeta, simplemente soy un observador, eso sí, que ha viajado un poco por Europa y por el mundo, y ha visto la importancia del inglés. Saber cuál es la capital de Surinam está muy bien, pero intenta moverte por Europa con la capital de Surinam y sin saber inglés y después me cuentas qué tal te ha ido. Alemania podría ser un buen país donde empezar a probar a desenvolverse con la capital de Surinam.
El bilingüismo en inglés (que implica aprender inglés tanto como sea posible) no es el futuro, no; el futuro serán entonces el bable y la jerga que se habla en Puertochico.
Por cierto, y hablando de intereses, un bilingüismo serio -como el que propones- supondría aumentar el número de profesores cualificados bilingües para la docencia en inglés en los centros y también extender la enseñanza en inglés a los grupos del nivel del Bachillerato… ¿Y a quiénes no les gustaría que eso se produjera?
Y respecto a las pruebas de evaluación de centro y sus resultados, ya hablé de todo ello en un comentario a una de tus entradas, así que no me voy a repetir aquí.
6ª) De la desobediencia civil –tema que gustaría a Gandhi-, si quieres, ya hablaremos.
7º) Te diré que en un debate serio sucede algo bastante curioso y es que cada una de las partes que intervienen suele creer que sus argumentos son convincentes, y me resultaría pretencioso aseverar que sólo mis opiniones son las buenas, las lógicas, las objetivas y los únicas bien argumentadas, mientras que las del restos son simples paridas que se les han ido ocurriendo sobre la marcha o en pleno delirio etílico. La forma de concebir un debate que tengo es la de dejar que los representantes de las partes ·enfrentadas” expongan sus ideas con libertad y sin faltar el respeto a los otros, pero considero que ante posiciones muy enfrentadas, antagónicas, donde cada uno cree tener la verdad en su puño, el encuentro es imposible y los que debatieron abandonan el debate tal como llegaron, con sus mismas o parecidas ideas y después de un largo diálogo entre partes condenadas, por principio, a no entenderse. O sea: un diálogo de besugos.
¡Un abrazo!
Fdo: David La Sibila de Cumas: hoy profesor bilingüe; mañana, Dios dirá.

Entrevista al Jefe del Departamento de Extraescolares

Diego Madrazo, Diego Bolado y Rafael Escagedo.
Lo primero de todo es darte la enhorabuena por tu nuevo cargo. ¿Cuál es su función?
Las funciones, principalmente, son la coordinación de todas las actividades extraescolares para que estén compensadas por cursos, semanas, meses… Que no se solapen las actividades y también la organización de los 5 viajes de estudios.
¿Son importantes dichas funciones?
Depende cómo se mire. Desde mi punto de vista creo que son un complemento muy interesante y formativo, pero depende de cómo se las tomen los alumnos.
¿Le satisface este cargo?
Si, porque es otra manera de ver el centro. Cuando estás de profesor ves las cosas de una manera, pero este cargo te supone organizar el centro, porque estás en contacto con el resto de profesores.
¿Por qué ha asumido esta responsabilidad?
Porque fue un acto de responsabilidad, ya que a mediados de Octubre no había un Jefe de Extraescolares, y en el centro, en los últimos 15 años, solo había habido tres jefes de este departamento, que fueron Javier, Gema y yo. Como Javier es director y Gema ya no está en el centro, yo me sentí obligado a ello.
¿Durante cuánto tiempo desempeñará este cargo?
Depende de las circunstancias, si estoy a gusto y me dejan trabajar (cosa que hasta el momento es así) seguiré. Pero en principio estaré este año y el que viene.
¿En nuestro centro podemos decir que hay muchas o pocas actividades?
Este año, salvo 2º Bachillerato, tenemos un viaje de estudios para cada curso.
1ºE.S.O. Ha ido a Polientes.
2ºE.S.O. Campamento en inglés en León (no solo para bilingüe)
3ºE.S.O. Actividad de rutas literarias
4ºE.S.O. Viaje a Barcelona
En 1º Bachillerato Harán el final del camino de Santiago con unos alumnos chinos.
También tenemos muchas actividades con el medioambiente (en torno a las 25). Después hay salidas a museos, etc.
¿Cómo se evalúan estas actividades?
No hay un marco de valoración. Cada profesor las evalúa como cree conveniente.
¿Tienen estas actividades el apoyo del director, profesores y alumnos?
Si suelen contar con su apoyo. Para que una actividad se celebre tiene que pasar antes por el Consejo Escolar y por el equipo directivo, que las evalúan. Si ven algo incorrecto no se hace la actividad.
¿Qué le parece la semana cultural?
La semana cultural me parece un reto, porque tengo que organizar lo que el centro proponga.
Y ya por último, tenemos entendido que el intercambio con Holanda no se realizará. ¿Nos podrías explicar por qué?
No se realiza porque el centro de Holanda pone las fechas de cuando hay que ir. Nos tocaba ir en Semana Santa, y los profesores y alumnos no querían ir en esas fechas.
¿En caso de que no haya intercambio, no cree que esto podría afectar al fomento de las lenguas extranjeras?
No, porque hoy por hoy existen muchas formas de estudiar el inglés.
¿Y si no se realizara, que le parecería esta decisión?
No juzgo, a mi particularmente no me gustan los intercambios.
Muchísimas gracias, Fernando, por su colaboración. 

miércoles, 2 de febrero de 2011

Más sobre el bilingüismo

Carlos Rodríguez Mayo
Estimado David:
Te agradezco infinito tu valiente aportación, aunque no esté de acuerdo con todo lo que dices. Creo que contigo se enriquece esta tribuna, porque así se permite establecer un debate necesario acerca del bilingüismo. De modo que muchas gracias por discrepar y por debatir, aunque (siempre hay un aunque) para debatir bien, como ya he dicho, habría que dar la razón a los demás, cuando la tienen, y quitársela con argumentos o datos verdaderos, cuando no la tienen. Por lo tanto, siguiendo este programa, comienzo:
1º - En tu argumentación entiendes que mi opinión es también interesada, lo que supone que reconoces que tu opinión está marcada por el interés de ser profesor bilingüe. Para ponernos de acuerdo podría darte la razón en parte. Pero lo haría a cambio de que tú diferenciaras mi interés del tuyo, porque está claro que no es el mismo ni que los dos supuestos intereses actuen con la misma intensidad. Mira, no es mi talante ni mi estilo el de exhibir el principio de autoridad que va unido a la edad, experiencia y cualificación. Demasidos son los ejemplos en los que estos criterios de valoración fallan ante la estimación de la realidad. Sin embargo, si que quiero utilizar el de la función. Mi opinión es diferente a la tuya porque yo, por ser jefe del departamento de Geografía e Historia, estoy obligado a opinar con toda objetividad en el ámbito de mi responsibilidad sobre cuál es la manera en la que los alumnos aprenden más y mejor la Geografía y la Historia o sobre por qué hemos tenido muy malos resultados en la evaluación de centros. Y lo hago por eso. Sobre todo por eso... Tú, en cambio, eres profesor interino, cuyo trabajo está asociado al bilingüismo. Así que dime: ¿Quién tiene un interés más directo y más intenso en el tema? ¿quién en virtud de ese interés estaría más dispuesto a maquillar la realidad? ¿Quién por su función debe tener más credibilidad? ¿Por qué hemos de creerte, si tu partes de la idea de que tu opinión es interesada? Y yo diría que muy interesada (con toda justificación, además, en una España con tal índice de paro). ¿Quién de los dos en pura lógica debería tener una opinión más objetiva?  Sé sincero, y contesta, por favor. 
2º – Dices que los alumnos no deben decidir qué materia se debe de impartir como bilingüe. También tienes razón en parte. Sólo en parte, porque con esa afirmación te cargas la optatividad que es uno de los medios de atención a la diversidad que está en todas las leyes de educación, desde la LOGSE. Sin embargo, es verdad que salvo en 4º de la ESO (decidir entre matemáticas A o B) o en bachillerato (letras sin matemáticas o ciencias con ellas) los alumnos no son quienes deciden si se les explica o no las matemáticas.
En todo caso, al respecto yo no he dicho que deban decidir los alumnos. El ámbito de decisión que yo he citado es el legal, el del Departamento, la Comisión Pedagogica, Claustro y PPLE que ya se han manifestado en contra de la implicación del Departamento de Historia en la enseñanza bilingüe, (con el apoyo, además, he dicho yo, de los sindicatos de profesores y de los alumnos con experiencias bilingües), a pesar de lo cual la Dirección y la Consejería de Educación, a los que tú defiendes publicamente, deciden hacer lo contrario.
3º- En tu formulación dices que el bilingüismo “no produce necesariamente una pérdida exagerada” de materia en la ESO. De modo que, bendito seas, porque, aunque no me das la razón, te acercas mucho.
No una pérdida exagerada, dices. Sí, tal vez, alguna pérdida, digo yo, es decir que “en bilingüe tal vez se aprende menos Geografía que lo que se aprendería en castellano con esos mismos alumnos”. Eso es lógico, reconócelo. Minimiza si quieres la pérdida, pero no ofendas a la inteligencia callando la verdad. Esa verdad es mi tesis, la que contradice la posición oficial: "que se aprende lo mismo e incluso más en inglés que en castellano", si tu estás de acuerdo con ella, dime, ¿por qué no enseñar todo en inglés? ¿Para qué doblar las películas? ¿Por qué no hablar en inglés en las consultas con los médicos? ¿Por qué no hacer en inglés todos los programas de televisión? (Por cierto, recuerda que la palabra "exagerada" es una aportación sólo tuya, que tu sabrás por qué la has utilizado, y que estas últimas preguntas las formulo para reducir al absurdo el argumento contrario).
4º- Sobre las horas de reducción, y su justificación por las largas horas de preparación de material en otro idioma, no te voy a llevar frontalmente la contraria. Es verdad que esa es su justificación teórica, la que está en el papel, pero yo creo que esa reducción se hizo más bien para generar en los centros una clientela agradecida o “interesada” que permita la supervivencia del montaje. Para que veas que tengo alguna razón te ofrezco un argumento al respecto. Dime: ¿por qué los profesores de idioma extranjero que dan clase a bilingües tienen reducción horaria? ¿Necesitan estos de un tiempo suplementario para preparar las clases? No, ¿verdad?, entonces...
(Por cierto, ya te dije en un comentario a tu artículo anterior, que se puede consultar un poco más abajo, que las otras horas de reducción o la jerarquización en cuerpos de la enseñanza en España son otro tema. Por lo tanto, si te interesa hablar de ello, hazlo, pero en otro artículo, no mezcles churras con merinas, estamos hablando de bilingüismo, es una cuestión de orden).
5º- Me alegro de que la fe en el bilingüismo conlleve el don de los profetas. Lo digo porque en las pequeñas discusiones en las que me he visto obligado a participar para defender mi opinión -esa que es “menos interesada” que las otras- mis opositores (Director, Carlos Jerez y tú mismo) siempre han augurado, palabras textuales, que “el bilingüismo es el futuro”. Frente a tan inspiradas sibilas, yo, te digo la verdad, no lo tengo tan claro, pero no estoy en desacuerdo. Lo que sí que tengo claro es que yo soy partidario de un bilingüismo serio, y no de esta CHAPUZA que tenemos delante, que ha sido capaz en los dos últimos años de situar a los alumnos de 2º de la ESO (los de la evaluación de Centros) en un nivel inferior a la media de Cantabria en su competencia en idioma extranjero. Y esto sí que son datos incontrovertibles. En sentido contrario: ¿Qué datos puedes aportar?
6º- Planteas cuestiones acerca de la ley y de su moralidad y pareces justificar la desobediencia. Tienes la precaución, no obstante, de meter por medio a los Nazis y al aborto. No estoy de acuerdo contigo, pero creo que eso es mejor tratarlo en otro artículo.
7º – Por último, te diré que me has dejado perplejo cuando dices: ¡Hombre, Sr Carlos! ¡Eso no puede decirlo usted! Me quieres decir por qué no puedo plantear la disyuntiva de que en un debate serio: “O me das la razón o me discutes lo que digo con argumentos convincentes”. Si no es así ¿me puedes aclarar qué otra forma conoces de debatir? ¿No entiendes que hacer otra cosa es caer en un diálogo para besugos?
Nada más. Te remito al artículo titulado: "Bilingüismo, encuestas y madurez de los alumnos" del 8 de junio de 2010, en este mismo blog. En él los alumnos dicen con total libertad lo que habría que cambiar. Tengo aún los originales para enseñártelos, si quieres. Perdona si he sido rudo o radical en mi expresión y perdona si sigo empleando contigo el tuteo, una expresión de confianza que te ruego que tú también utilices conmigo, porque, como creo que tu ya sabes, entre nosotros dos no cabe otra fórmula. De verdad que te agradezco el que a través de tus palabras y argumentos tú y yo podamos seguir aclarando a todo el mundo lo que es el bilingüismo. Espero con interés (menos interesado en el bilingüismo que el tuyo) tu siguiente aportación.

Una respuesta a un “diálogo de besugos”. Mi visión del bilingüismo

David Loyo Pérez
Estimado Carlos:
Sabe que, aunque parte interesada, soy defensor de la enseñanza bilingüe, y soy también de los que suponen que, en realidad, todas las opiniones, de una lado o de otro, son interesadas porque persiguen algún interés, particular o colectivo, y es ese interés el que nos lleva a ver una parte de las cosas, la que precisamente nos interesa, y a minimizar o ignorar la que no nos gusta. Y particularmente creo que, aunque a veces no sea perfecto, la apuesta por el bilingüismo merece la pena y merecería la pena por poco inglés que se aprenda, mientras se aprenda algo de inglés.
No creo, como dice, que necesariamente -y lo digo con cierto fundamento- el bilingüismo suponga una pérdida o, al menos, una pérdida exagerada, de la materia de Geografía, que es en la que se imparte, en el caso de las Ciencias Sociales, el bilingüismo en el instituto (concretamente en 3º de la ESO).
Y quizá no sean los alumnos -con todo el cariño que los tengo- los que deban aquí marcar la pauta de la que hace la dirección de un centro, porque ¿qué pasaría si los alumnos se manifestasen favorablemente para que no se den Matemáticas en el instituto? ¿Qué haríamos? ¿Haríamos que la dirección elimine las Matemáticas porque así lo quiere el alumnado? La opinión de los alumnos ha de ser siempre tenida en cuenta, pero ellos, aún formando parte imprescindible del centro, no se encargan de decidir qué asignaturas se dan o no se dan ni cómo, porque de esos se ocupan otros profesionales.
La discriminación entre alumnos, profesores y asignaturas no es, además, algo exclusivo del bilingüismo –tal como ya le indiqué en uno de mis comentarios en otra entrada del blog-, y comienza en cualquier centro educativo ya desde el mismo momento en que hay aprobados y suspensos entre los alumnos, desde el momento en que unos profesores escogen asignaturas de Bachillerato y otros se ven obligados a lidiar con los cursos inferiores de la ESO, o desde el momento en que unos profesores tienen mejores horarios que otros.
Reconozco, y ahí estoy de acuerdo con usted, en que para solucionar una discusión o debate en que uno está implicado lo mejor es que los demás acepten que lo que yo digo es cierto, o después ya que argumenten contra mi tesis de forma convincente. ¡Hombre, Sr. Carlos! ¡Eso no puede decirlo usted!
El bilingüismo es una oferta, no una obligación, que se hace a los alumnos que lo desean, y a nadie se le pone una pistola para que lo escoja. Los que no quieran darlo no están obligados a hacerlo, pero no se les niega esa oportunidad. Es más, si el bilingüismo estuviese bien implantado, habría que ponerlo también en los cursos del Bachillerato… ¿Por qué no se hace? Yo tengo mi propia teoría.
Por otro lado, las dos horas de reducción horaria derivan de que se considera que los que imparten en bilingüe dedican un tiempo extra a preparar sus clases en otro idioma, lo que es verdad. La discriminación de la que habla para mí no es tal, y, si lo fuera, lo sería también la reducción horaria por otras cuestiones, que creo que no hace falta que le especifique.
El inglés y la enseñanza en inglés son, nos guste o no, el futuro, y esto continúa o, como dijo según la tradición Galileo ante el tribual inquisitorial cuando fue obligado a retractarse de sus teorías heliocéntricas, "Eppur si muove".
Y con respecto a la del cumplimiento siempre de las leyes y la órdenes emanadas de un gobierno, tanto en una democracia como en una dictadura, hay que tener también cuidado con esto, porque piense que durante el nazismo las leyes y las órdenes también estaban ahí para que la gente las cumpliese en Alemania, y ya conocemos todos lo que trajeron consigo éstas.
Que las leyes salgan de un Estado, aunque sea éste democrático, no implica que esas leyes sean siempre necesariamente correctas ni éticamente aceptables: piense, por ejemplo, en el debate sobre el aborto.
¡Un saludo!

martes, 1 de febrero de 2011

Agresividad

Carlos Rodríguez Mayo
Aunque no soy orientador, me permito opinar acerca de la preocupación expresada por los autores del "Estudio estatal sobre la convivencia escolar en la ESO" por el aumento de la proporción de mujeres que considera que es más atractivo un hombre agresivo.
Entiendo que esta preocupación se origina en la relación que existe entre agresividad y violencia, y entiendo que se persiga una educación que ataque la raíz de la violencia de género, pero esto nunca puede justificar el ataque a una cualidad positiva. La agresividad no es necesariamente mala. Según el diccionario de la RAE es tanto "la propensión a acometer, atacar o embestir" como "el brío o pujanza, la decisión para emprender algo y arrostrar sus dificultades". Es una componente más del carácter de los dos sexos que no hay que limitar, sino educar. Anular la agresividad masculina o femenina sería tan ridículo como reducir la potencia de los coches por el temor a que alcancen una velocidad superior a las normas. Del mismo modo, entender que deberíamos educarnos para desear coches menos potentes, supondría poner en cuestión las razones por las que queremos un coche. Además, la abundancia de mensajes en el sentido de construir un hombre no agresivo tiende a confundir el espíritu indeciso de los chicos a los que por un lado se sugiere que no pueden renunciar a su papel de protector y por otro se les acusa de ejercer este papel de forma agresiva.
A los psicólogos conductistas que creen en la posibilidad de una ingeniería del comportamiento que aplicada de modo masivo pueda cambiar las cosas en este punto (como se sugiere en algunas de las conclusiones de este estudio) les pronostico malos resultados. A mi parecer, no es posible transformar la idea básica de la masculinidad o de la femineidad desde fuera de la experiencia cotidiana de lo que podríamos llamar el curriculum oculto (lo que no se enseña con palabras). No se puede, porque ambas ideas no son sólo construcciones culturales. Ambas parten, de una raiz natural diferenciada que está en la genética de nuestra concepción y que se desarrolla de forma imparable y definitiva a los dos meses de embarazo, en el vientre de nuestras madres.          

lunes, 31 de enero de 2011

Visita al Diario Montañés

Elena Fernández Marcos
A las 4:50 Ana, Raquel y yo llegamos al Diario Montañés, allí estaba Diego esperando, y los demás no tardaron mucho tiempo en llegar. Carlos nos dijo que David Loyo iba a venir con nosotros. Por fin íbamos a conocer al famoso “bogomilo” que siempre nos comenta en los artículos y a quien ninguno de nosotros conocía.
Una vez hechas las presentaciones, nos dispusimos a entrar para comenzar la visita. Para pasar al interior había una máquina en la que se tenía que poner el dedo para leer la huella dactilar y un chico nos dijo que nosotros también lo teníamos que hacer. Ana puso su dedo y yo me dispuse a entrar, pero nos dimos cuenta de que la máquina con nosotros no funcionaba. El chico se empezó a reír. La visita no comenzaba nada mal.
Entonces llegó Angélica, nuestra guía durante la visita, y pasamos al interior. Nos dio el periódico del día, lo ojeamos durante un rato y empezamos. Hizo una introducción de la historia del periódico, de cómo funcionaba, cuánto se vendía y se leía, y los cambios de imagen. Luego empezaron las preguntas, sobre todo de David y Carlos, ya que nosotros, hay que reconocerlo, no participamos demasiado, porque no leemos mucho el periódico y no sabíamos qué preguntar, aunque eso no signifique que no nos pareciese interesante lo que nos estaba contando. Preguntaron cómo es que los fotógrafos llegan tan pronto a la escena del acontecimiento, luego uno de los fotógrafos nos lo aclaró, ellos tienen contactos por todos los lados y siempre están alerta para ser los primeros. David quiso saber por qué habían quitado el logotipo del búho, le contestaron que fue para renovar la imagen, pero no parecía muy satisfecho con la contestación y siguió insistiendo en que debían ponerla otra vez, “¡si no una lechuza!” ,dijo bromeando.
Después de algunas preguntas más, nos dirigimos a la rotativa antigua, pero según empezamos a verla volvimos al lugar donde estábamos antes para sacarnos la foto que han publicado en el Diario. Luego Carlos desapareció un momento para hablar con un trabajador de marketing que es probable que nos ayude con un concurso que pensamos convocar; pero eso es otro tema.
Seguimos viendo la rotativa, que ahora no se utiliza porque se ha quedado anticuada y tienen otra nueva, y se nos explicó cómo funcionaba, y a continuación subimos a la parte de arriba para ver la redacción y cómo se trabaja en un periódico.
Antes de llegar vimos la primera máquina que se tuvo para imprimir los periódicos, que funcionaba moldeando cada letra en plomo, para al final sacar un noticiario con sólo dos hojas, pero de eso hace mucho tiempo. Es una reliquia. También nos enseñó algunas portadas importantes, en las que pudimos ver la evolución que ha tenido el Diario Montañés. Después entramos ya en la sala de redacción del periódico y se nos explicó la organización por secciones. Todos los redactores estaban en sus ordenadores, haciendo artículos y sin parar de trabajar, pero había alguno que se estaba tomando un descansito, metido en el facebook. Seguro que ese descanso se lo tenía merecido. Yo también hago lo mismo cuando escribo los artículos para el blog, me tomo descansos porque, como nos dice Carlos, hay que dejar los artículos reposar para que luego queden mejor.
De aquí pasamos a la emisora de radio, un lugar pequeñito, pero muy acogedor.
La visita terminó con el director de la página web, que nos contó como funcionaba y lo que podíamos encontrar en ella; y con el locutor de radio, que nos explicó cómo era su trabajo, la importancia de su voz y lo mucho que la cuidaba. También nos contó la reacción que la gente tenía al conocerle. Nadie se le imagina tal y como es físicamente, ya que a partir de su voz se crea una imagen de él que no se corresponde con la realidad. Esto mismo nos pasó ese mismo día con David (bogomilo), pues a partir de los comentarios que nos deja, nos habíamos creado una imagen diferente de él, de manera que ninguno de nosotros pensábamos que iba a ser así.
Con esto y unos regalos terminó nuestra excursión. Quizá después de conocer todo esto alguno se anime a estudiar periodismo y, quién sabe, a lo mejor, dentro de unos años, le veremos trabajando por allí.

Tarde en el Diario Montañés

Raquel Soto Escandón
Ayer día 26 de diciembre, fuimos a visitar el Diario Montañés; Carlos nos sorprendió con que también venía David, el famoso "Bogomilo" que tanto nos comenta los artículos. Nos guió una chica muy simpática, Angélica. Comenzamos el recorrido en el plató de televisión allí nos comentó cuándo se creó el periódico y qué métodos seguían, y que, aparte del Diario Montañés, también se hacía radio en el canal 105.6 ( Punto Radio) y la televisión en el canal 8 DM, aunque ese canal ya ha desaparecido. Después de larga charla, por cierto todo muy bien explicado, y tras varias preguntas que hizo David, nos dirigimos hacia la rotativa, nos explicó su funcionamiento, volvimos al plató de televisión a que nos hicieran una foto la cual apareció el Sábado en el periódico, y el fotógrafo nos explicó lo que ocurre si se pierden las fotos o se extravían. También el mismo fotógrafo nos informó de que recibe avisos tanto a las siete de la tarde como a las cuatro de la mañana. Lo que significa que trabajan las 24 horas del día de los 365 días del año.
Acto seguido nos dirigimos a ver la antigua máquina con la que imprimían que era mucho más pequeña, con la cuál después de estar trabajando toda la noche tan solo se podían publicar dos paginas ya que no daba tiempo a más. Además eran algo mas grandes que las actuales. Nos enseño cómo había evolucionado el periódico a lo largo de los años. Nos dijo que tiene 108 años, aunque la dinámica que siguen y el logotipo es el mismo, a pesar de aquel búho o lechuza que decía David, del que muchos de nosotros no nos acordamos. También nos enseñó una serie de premios que habían recibido al cumplir cien años.Vimos la redacción donde se crean todos los artículos que aparecen al día siguiente en nuestro periódico y después nos dirigimos a la sala de radio, la zona que más me gusto. Yo me imaginaba un sitio grande y espacioso, pero, como nos explicó Angélica, no hace falta más que una mesa, unas sillas y unos micrófonos. Lo importante es el estudio de grabación, desde donde se corta lo que no deben oír los oyentes. Después de estar un rato en aquella salita tan acogedora donde no hace nada de frío, nos volvimos a dirigir hacia el plató de televisión donde Ernesto, el chico que lleva el diario digital, nos explicó cómo funcionaba. Además, nos contó que ese diario tiene unas 70000 visitas al día. También estuvo con nosotros Javier, el locutor de radio, que nos contó cómo funciona su mundo y, la verdad, es que su voz es adecuada para ello. Después de casi dos horas acabamos la visita. Tengo que reconocer que nos gustó bastante.

En el Diario Montañés

Ana V. Quevedo Rodríguez
El 26 de Enero fuimos a hacer una visita al Diario Montañés. Quedamos a las 5 de la tarde en La Albericia. Fuimos solamente seis de los nueve alumnos que somos en clase. Todos llegamos puntuales y Carlos vino con David, el profesor del centro que participa en los comentarios y las publicaciones del blog, haciéndose llamar “Bogomilo”.
Nada mas entrar al Diario Montañés nos recibió Angélica, la chica que nos iba a explicar y enseñar lo relacionado con este periódico. Nos hizo entrar en el plató de televisión, pequeño y acogedor. Nos acomodamos,  nos entregó el periódico de ese día y nos contó la historia del periódico desde que nació, hace muchos años, hasta nuestros días. 
Después de que David despejara todas sus dudas acerca de por qué ya no ponían un búho o una lechuza como logotipo, y después de discutir un poco sobre las ideologías políticas de cada periodista pasamos a ver la rotativa; la antigua máquina con la que se hacía el periódico. Estuvo funcionando más de treinta años, hasta que la calidad de impresión ya no era la misma y tuvieron que modernizarse. 
Mientras estábamos viendo la rotativa vino a buscarnos el fotógrafo para sacarnos una foto que salió publicada en el periódico el sábado. Después pasamos a ver la zona de trabajo de los periodistas, un lugar amplio y luminoso donde prácticamente solo se oían los dedos de los periodistas chocar en el teclado de los ordenadores realizando su trabajo. Vimos como había evolucionado el periódico y más tarde pasamos al estudio donde se realiza el programa de radio, un lugar pequeño y caluroso con un avanzado equipo de sonido, según nos explicó Angélica. 
Después bajamos otra vez al plató de televisión para que la persona encargada del periódico virtual nos explicara en qué consistía. Finalmente estuvimos hablando con el locutor de Punto Radio.
La visita fue muy divertida e interesante. El trato por parte de todos fue estupendo.

viernes, 28 de enero de 2011

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Carlos Rodríguez Mayo
No me encuentro entre los partidarios de la ley antitabaco, porque creo que ha ido mucho más allá de lo que demandaba al respecto la mayor parte de la población. Sin embargo, mi posición no justifica una actitud de incumplimiento militante. Yo creo que la ley hay que cumplirla, te guste o no te guste. Viene esto a cuento porque me han dicho que en los baños se fuma. El efecto era esperable, pero aún más en un centro como el nuestro en el que no se permite salir a los alumnos del recinto en el recreo y en donde el problema ya es antiguo. Como demostración de ello, el año pasado, Cristina Moscoso manifestaba aquí su preocupación por el asunto y este año son ya varios los alumnos de este blog que han abordado el tema. Yo mismo me planteaba en un artículo anterior algunas de las cuestiones que ahora se debaten y casi en los mismo términos: ¿Qué autoridad es la que debe entrar en los baños para impedir que se incumpla la ley?, me preguntaba, ¿qué se ha de hacer ante la lógica ocultación del cuerpo del delito?, la colilla, me pregunto ahora, ¿No basta con la convicción del denunciante (profesor o alumno) y una serie de pruebas circunstanciales, como el abundante humo o el olor a tabaco en el ambiente, para comenzar el procedimiento sancionador? ¿Cuál es la sanción interna que se debe imponer a los fumadores? ¿Quién debe trasladar las denuncias para que sean impuestas las multas correspondientes, según establece la ley? ¿Cuál es el organismo que tramita los diversos expedientes?
La mayor parte de las preguntas sigue sin tener contestación definitiva. En las altas instancias de la Consejería de Sanidad no sabemos de ningún organismo que se encargue de gestionar el sistema de multas que sugiere la ley y que calculo que debería alcanzar durante un tiempo una dimensión semejante al servicio de multas de tráfico. Sin este organismo, las multas resultan papel mojado y en consecuencia, en principio, nadie en su sano juicio se plantea emprender un camino que todavía no existe para sancionar al fumador.
Sin embargo, por otro lado, la autoridad en democracia debe hacer cumplir la ley, por eso se establece que es falta muy grave el consentir su transgresión, y por eso no es de recibo una dirección que no actúe. Los cargos directivos tienen la responsabilidad de identificar a los que fuman y de denunciarlos ante el organismo externo que determine si el denunciado debe o no pagar una multa. Además, deberían impulsar la realización de un proceso sancionador interno contra cada uno de los presuntos fumadores. A mi modo de ver, la ley deja a la autoridad próxima en mal lugar si, como parece, no va a haber colaboración en instancias superiores, pero eso no es justificación suficiente para no afrontar sus obligaciones. La dirección, si no quiere intervenir, debería dimitir para dejar que otros cumplan la ley. Y es que si la autoridad no actúa contribuirá a que sigamos siendo lo que somos: el país que hace leyes de papel, que no se cumplen. Interesante fórmula de hacer democracia.