lunes, 4 de febrero de 2013

Nueva huelga de estudiantes

Carlos Rodríguez Mayo
El sindicato de estudiantes ataca de nuevo y no creo que este año sea la última vez que lo haga. Razones para revolverse, razones para la discrepancia siempre las hay, y más en tiempos difíciles como éstos, pero de eso a tener que aceptar la amenaza de este mínimo grupo de estudiantes universitarios que movilizan sin coste alguno a toda la enseñanza media dos o tres veces al año hay cierta distancia.
Se ha dicho ya de cien formas diferentes que la huelga es un derecho que asiste a los trabajadores, pero es una encomienda imposible explicar a los adolescentes que hacer huelga no es lo mismo que hacer novillos, que es lo que acaban haciendo en su inmensa mayor parte. La responsabilidad de su asistencia, además, no debiera de ser nunca suya, porque son menores de edad. Es por esto que yo pienso que la huelga en enseñanzas medias, si es en verdad necesaria,  no debiera de ser convocada por el Sindicato de Estudiantes y sí por las AMPA de los centros. Por otra parte me parece que el asunto se comenta y se discute de forma incorrecta. En el caso de que haya huelga, no creo que se deba discutir de si ésta triunfa o no (que siempre triunfa), y sí de si se puede impedir que se manipule a los jóvenes. Lo que yo quiero decir es que bajar la cabeza ante la media docena de sindicalistas universitarios que convocan estas "huelgas" es una gran irresponsabilidad por parte de los partidos que los mantienen, por parte de los partidos que lo toleran, por parte de los padres y profesores, que se lavan las manos, y por parte de los equipos directivos que no asumen su responsabilidad de evitar que lo que sucede se repita una y otra vez.
¿Han oído ustedes alguna valoración de lo que se pierde en dinero, en conocimiento y en prestigio institucional por estas huelgas para cuya convocatoria basta con una rueda de prensa? ¿Han oído ustedes alguna idea para intentar regular el asunto e impedir la manipulación de tantos miles de muchachos? Pues de eso, también, somos responsables. Los alumnos de nuestros institutos no organizan huelgas si no es por causas concretas y muy próximas, con nombres y apellidos. Ellos no son aún adultos. Prefieren, como sus profesores, no tener clase a tenerla, y utilizan la convocatoria de huelga para no asistir. Frente a ellos, el sistema con los profesores, los padres y los poderes políticos debería actuar responsablemente para que no se dilapide el esfuerzo y el dinero que a todos nos cuesta ésto. Sin embargo, el sistema no lo hace. Vemos pasar ante nosotros la misma historia cada año y seguimos sin decir nada. El sistema no denuncia, no sanciona. Se inhibe a pesar del enorme coste y a pesar de los abusos que ocasiona. El silencio ante algo que es tan claro me parece una actitud culpable. Mi consejo es sencillo de entender y creo que es muy democrático. Dejemos a los sindicalistas universitarios que movilicen a sus compañeros de estudios en sus facultades e impidamos los multitudinarios novillos de los niños y muchachos de nuestras enseñanzas medias.

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